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EL AUTOR es editor del blogsspot GUASABARAeditor. |
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En su intervención de prensa el presidente Leonel Fernández evadió referirse a los problemas estructurales dominicanos volcando toda la responsabilidad de la actual crisis económico social por la que atraviesa el paÃs sólo a factores exógenos ocultando el ingrediente local que su administración propició con un desbordado gasto público en los primeros cinco meses de este año.
Si las soluciones que plantea el gobernante apuestan a que se van a cambiar los movimientos especulativos de los mercados de las grandes economías mundiales, operaciones consustanciales del sistema capitalista, más que una utopía estas constituyen parte del introito de la obra de teatro que en su primer acto les presenta a los dominicanos tratando de inducirles que sólo la crisis internacional es la culpable de las dificultades que actualmente padecen, para que estos no pongan su atención, reclamación y exigencia al desmadre que el ejecutivo produjo a la economía nacional con el desborde del gasto público con el que se agenció su reelección.
Consumado el hecho y sin consecuencias judiciales, el camino fácil, por demás abusivo, para reparar el daño es hacer que el pueblo, la víctima, pague los platos rotos. Para ello el gobierno ha puesto en ejecución la aspiradora del Banco Central provocando iliquidez y aumentado las tasas de interés. Recogió 17,000 millones de pesos del mercado, vendiendo en el primer semestre más de 500 millones de dólares de sus reservas, para mantener en un valor irreal el valor del peso dominicano, en desmedro de una sana economía, la producción, el empleo y las exportaciones. Todo esto, cuando las familias de a pie, los productores, el propio sistema financiero, lo que esperan de las autoridades son respuestas adecuadas y eficaces a la crisis económico social dominicana, la respuesta oficial ha sido dejarles vacío los bolsillos para que no tengan con qué comer, pagar sus hipotecas, los carros, electrodomésticos, casas y préstamos con lo que se financia la producción, tarjetas de créditos, préstamos usureros y todos los "fiaos" que a cuenta de los deprimidos salarios o chiripas generadas en un sector informal que ocupa 57% de los trabajadores dominicanos y que la falta de circulante les aniquila ipso facto, por la fragilidad de envuelve este sector.
Las medidas que se les han venido aplicando a los ciudadanos son un verdadero tsunami que cambiarán la ya maltrecha desigualdad y exclusión social en la que viven, con un 27% en la extrema pobreza y más de un 30% que sólo percibe un promedio de RD$10,000 pesos mensuales, cuando la canasta familiar excede los RD$18,000 pesos, cuadro que presentaba el panorama social antes de la parranda de gastos del último semestre, que remontó al ya existente, un déficit en el gobierno que supera los $13 mil millones de pesos.
Austeridad en el gobierno, desmonte de impuestos, apoyo a las exportaciones y a los productores del agro, empleo y asistencia social para los desvalidos es en lo que el pueblo espera concentre sus esfuerzo el ejecutivo de turno. Que mejore la competitividad resolviendo el problema eléctrico que luego de fracasar otros cuatro años sin solucionarlo, sin aportar un kilowats, sin negociar leoninos contratos que bien conoce, posterga al 2012 las respuestas, sabiendo qué es lo que hay que hacer con el sector y dónde meter el estilete. Decaída la producción, con bajas exportaciones, este año el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos rondará los 4,500 millones de dólares camino empeorarse.
El panorama demuestra que el gobierno no se preparó para la crisis, parrandeó los ingresos extraordinarios de la venta de Verizon, lo generado por la venta de Brugal, el dinero de Petrocaribe, los más de RD$80 mil millones que arrancó de los bolsillos de la gente con tres reformas fiscales. Llegada la crisis, todavía pretende exprimir más a quienes no bailaron en su fiesta.
http://guasabaraeditor.blogspot.com/2008/07/no-pague-borrachera-ajena.html
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