Decimos esto raíz de que muchas veces se diseñan y aplican políticas macroeconómicas que luego deben ser revisadas y cambiadas sin madurar, porque desde antes de su aplicación se advierte su fracaso.
Esto así por que quien o quienes formulan dichas políticas económicas públicas, en su momento no han tomado en cuenta los efectos negativos multiplicadores que estas iban a producir en uno u otros sectores de la economía del país
Quiere decir que dichas políticas no deben festinarse, ni al formularse ni al aplicarse. Estas deben ser bien analizadas para luego evitar los errores y la impresión de que no se sabe lo que se tiene entre manos.
La economía es dinámica, por eso es cambiante y casi impredecible. Del mismo modo la política monetaria debe ir acorde con la política fiscal y viceversa, evitando los mismos efectos negativos que se tienen cuando el diseño de política monetaria es incorrecto.
Durante las últimas semanas son muchas las criticas que se han leído, oído y visto, en lo atinente al incremento de la tasa pasiva que han tenido que aplicar los intermediarios financieros, como consecuencia del aumento de tasa que el Banco Central comenzó aplicar a favor de los tenedores de notas y certificados financieros.
Lo anterior como parte de la política económica restrictiva que el Banco Central aplica, a los fines de controlar la inflación que en los primeros seis meses del año se coloco en casi 8%.
De ahí que personas físicas y morales se quejan de que no hay medio circulante, suficiente para mantener las actividades económicas con el dinamismo propio de una economía en crecimiento. No es un decir, solo basta con chequear los hoteles, bares y restaurantes una noche de un sábado o domingo cualquiera. Estos lucen desolados.
Como parte del accionar propio de las empresas, estas necesitan apalancarse periódicamente con lo cual coadyuvan su desarrollo y crecimiento, pues de lo contrario no saldrían del subdesarrollo empresarial.
Hoy más que nunca, las empresas requieren apalancarse ya que el empresariado y productor agrícola dominicanos se encuentran en la disyuntiva de desaparecer o reinventarse a la luz del tratado libre comercio DR-CAFTA , con los países de Centro América y los Estados Unidos.
Tratado que hasta ahora es de una sola vía, ya que las empresas dominicanas no se encuentran aun en condiciones de competir con dichos países.
De manera pues que en lo adelante, las condiciones de préstamos dirigidos a la producción deben flexibilizarse y los hacedores de políticas económicas además de tener los conocimientos teóricos acerca de la macroeconomía, deben rendir culto al arte de formular políticas económicas coherentes y sopesadas, evitando con ello no matar la gallina de los huevos de oro.