El gobierno no tiene dinero para elevar los salarios en el sector público. El gasto en la nomilla CB, en propaganda, en viajes y viáticos, en obras no prioritarias y en elevados sueldos a los principales funcionarios públicos han dejado al gobierno sin los recursos que permitirían elevar el sueldo a sus empleados. Cabe recordar la famosa frase del licenciado Bernardo Vega: el excesivo gasto público durante el período electoral desguañangó la economía dominicana.
El gobierno tendría que elevar sus ingresos para financiar el aumento de salarios. Dada la dificultad de que se apruebe una reforma tributaria ñconsistente en el aumento de las tasas impositivas y ampliación de la base imponible-, las autoridades pondrán en marcha medidas administrativas que eleven el nivel de ingresos públicos. Estas medidas serán equivalentes a una nueva reforma tributaria, pues los ingresos disponibles de la población se reducirán, pero el gobierno podrá elevar los salarios de sus empleados.
El aumento del salario en el sector público perjudicará a las empresas privadas por dos vías. La necesidad de más recursos para realizar el aumento del salario en las instituciones públicas obligará al gobierno a cobrarle más impuestos a las empresas, reduciéndose su flujo libre de efectivo. Además, el aumento del salario en el gobierno producirá fuertes presiones en el sector privado para que realice un ajuste salarial a sus empleados. El aumento combinado de los costos laborales y los impositivos obligará a las empresas a incrementar los precios de sus bienes y servicios. Ese resultado significa que el aumento general de salarios originará una espiral inflacionaria caracterizada por el círculo vicioso: inflación-salarios-inflación. El incremento de los costos disminuirá la competitividad de las empresas nacionales. La oferta de las actividades de zonas francas, turismo y las que conforman el sector industrial dominicano será desplazada en los mercados internacionales y local por las empresas extranjeras. El impacto macroeconómico puede ser resumido de la siguiente manera: descenso de las exportaciones, aumento de las importaciones, aumento de la demanda de divisas, incremento del endeudamiento con el exterior y la pérdida de reservas internacionales netas.
El deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos presionará la tasa de cambio del peso con relación al dólar. Durante los últimos cuatro años el Banco Central logró mantener estable la tasa de cambio vendiendo certificados financieros; sin embargo, en la actualidad no hay agentes económicos con el ahorro anual suficiente para adquirir esos instrumentos financieros. Por ese motivo, la espiral inflacionaria se hará acompañar indefectiblemente de la devaluación del peso dominicano.
(Reproducido del LISTIN)