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Sun, 19 Oct 2008 08:26:00 |
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Mercenarios, el oficio de la muerte |
POR GUSTAVO ROBREÑO DIAZ
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Miles de mercenarios de nueva ralea han estado desplegados en Iraq |
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De modo creciente, Estados Unidos busca sustento en el sector privado para sus operaciones militares. Para nadie es ya un secreto que decenas de miles de estos mercenarios de nueva ralea han estado desplegados en Iraq al amparo de llamadas "CompañÃas Privadas de Seguridad", vinculados directamente a cada arista de la ocupación.
El general David Petraeus, hasta hace solo unas semanas jefe de la coalición de tropas que ocupa Iraq y ahora jefe del Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, admitió que en varias oportunidades fue protegido por Contratistas Privados Más allá de la impunidad.
Aunque han estado involucrados, e incluso han sido protagonistas de varios de los hechos más sangrientos que recuerda la ocupación norteamericana de esa naciónárabe, que ya rebasa los cinco años, ningún Contratista Civil “como también se les denomina“ ha sido llevado ante los tribunales.
En un inicio se les mantuvo, como ha dicho Jeremy Scahill “un estudioso del tema“ "mayoritariamente en las sombras". La administración Bush no los mencionaba, y para el Congreso la privatización de la guerra "no era un problema".
En su libro "Blackwater, el ascenso de la más poderosa compañía mercenaria del mundo", Scahill asegura que la cobertura de los medios de información era esporádica, haciendo referencia al tema solo de modo somero.
Sin embargo, todo sale a la luz hace apenas un año, cuando el 16 de septiembre de 2007 mercenarios que custodiaban un convoy abrieron fuego a mansalva, y por iniciativa propia, contra una multitud en la plaza Nisour, de Bagdad, provocando 17 muertos y más de 20 heridos.
No hubo culpables ni sanciones. Un controvertido decreto conocido como "Orden 17" garantiza desde junio de 2004 en Iraq, y hasta nuestros días, inmunidad para todos los "Contratistas Civiles", como eufemísticamente también se les denomina.
Se haya, justamente, en lo que Scahill denomina como "una zona legal gris", fuera de la jurisdicción de las leyes civiles y militares, no solo de los países en que operan, sino de los propios Estados Unidos.
A raíz de la matanza de plaza Nisour, asegura este autor, varios juristas iraquíes presentaron una acusación contra Blackwater en la que denunciaban que esa compañía creó y estimuló entre sus empleados una cultura de la ilegalidad en la que prima, por sobre todo, el interés financiero.
A propósito de sus pupilos, las Compañías Privadas de Seguridad no ponen muchos reparos en la catadura moral ni antecedentes de los optantes.
En sus filas es frecuente encontrar ex miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos, mercenarios nepaleses entrenados por el ejército británico, ex militares surafricanos de los tiempos del apartheid, ex oficiales de la DINA chilena y así toda una casta sangrienta.
EL NEGOCIO DE LA GUERRA
Sus actuaciones incluyen hoy actividades que van desde choferes, cocineros, administración de campamentos militares y cárceles, hasta mantenimiento, reparación y entrenamiento en el manejo de nuevos armamentos y sofisticados sistemas automatizados de mando y control.
En el caso concreto de Iraq, los contratistas se desempeñan en funciones de especialistas en interrogatorios, traductores, custodia de instalaciones civiles y militares, así como servicio de guardaespaldas para empresarios privados y funcionarios públicos.
Empleados al servicio de Contratistas del Departamento de Defensa; tales como Halliburton, Blackwater y Wackenhut; reparan infraestructuras, analizan reportes de inteligencia, custodian prisioneros, protegen convoyes militares y hasta entregan agua en la protegida "zona verde".
Las Compañías Privadas de Seguridad cuentan hoy con unidades de inteligencia que recopilan su propia información y disponen de una red autónoma de comunicaciones.
Para los Contratistas Civiles está "jurídicamente" prohibido participar directamente en los combates. Sin embargo, son múltiples las denuncias sobre su participación en encuentros armados y como tales han sido también blanco de la acciones de la Resistencia.
Se conoce también que los cuatro estadounidenses muertos en faluja, en marzo de 2004, cuyos cuerpos carbonizados fueron mostrados a la prensa, eran Contratistas Privados que escoltaban un convoy militar.
El 4 de abril de 2004, un mes después, fue atacado el cuartel de las fuerzas de la Coalición en Najaf. Se sabe que hubo bajas, pero nada se dijo porque se trataba de Contratistas Civiles. El número de real de bajas entre los Contratistas Civiles en Iraq se desconoce, pues no aparece en los reportes oficiales de muertos y heridos del Pentágono.
Para tener acceso a cifras oficiales, diversos medios de prensa norteamericanos se han visto precisados a recurrir a la sacrosanta "Ley de Libertad de Expresión" y amenazar con querellas judiciales a las empresas empleadoras.
No obstante, la más reciente información divulgada al respecto por el departamento de Trabajo de Estados Unidos asegura que, desde el inicio de la invasión en marzo de 2003, alrededor de mil Contratistas Civiles han muerto en Iraq y más de 12 mil han resultado heridos.
Si ello se compara con la cifra oficial de bajas fatales entre los militares, cuatro mil 173 hasta el 24 de septiembre de 2008, llegamos a la conclusión de que por cada uniformado muere en Iraq un Contratista Civil. Ello muestra que la Resistencia no se ha dejado confundir en disquisiciones semánticas y los cataloga sencilla y llanamente como "enemigos", combatiéndolos cual vulgares mercenarios al servicio de un ejército invasor. Se estima que en estos momentos operan en Iraq más de 170 Compañías Privadas de Seguridad que, de conjunto, totalizan unos 180 mil efectivos, cifra superior a los 140 mil militares que el Pentágono mantiene desplegados en esa nación árabe.
No hay dudas de que los Contratistas Civiles pudieran ser juzgados por "crímenes de guerra" a tenor, incluso, de las propias leyes norteamericanas.
Pero ello precisaría de una inexistente voluntad política, pues acarrearía un procesamiento de todo el lucrativo sistema de privatización de la guerra que hoy impera en Estados Unidos.
*EL AUTOR es miembro de la Redacción de la agencia de prensa cubana Prensa Latina.
ema/gr
PL-7
2008-10-19T01:02:53
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