El presidente ha dicho que informó a su colega Hugo Chávez sobre el acuerdo a que arribaría con el mandatario electo de Honduras, Porfirio Lobo, que consistía en que participaría en el acto de su toma de posesión a cambio de que éste ofrecía salvoconducto a Zelaya para viajar a República Dominicana.
La situación de Honduras post golpe de Estado no cambió con la presencia de Fernández en Tegucigalpa, pero se cumplió con un cometido que satisface a la comunidad internacional y al propio Zelaya y que contribuye a impulsar la reconciliación política en esa nación. Es un contrasentido pretender colocar al presidente Fernández a la derecha o a la izquierda de tal o cual jefe de Estado del continente, porque libérrimamente su gobierno ha decido mudar un paso hacia un lado u otro en el ámbito de política exterior.
La izquierda carece de calidad para situar al mandatario a la derecha de nadie, pues nada dijo cuando, aún con los coletazos de la guerra fría, restableció nexos diplomáticos y comerciales con Cuba, invitó dos veces a visitar República Dominicana al entonces presidente Fidel Castro.
El discurso de Leonel sobre aspectos básicos sobre economía, política y relaciones internacionales ha estado más cerca de Lula, Chávez, Correa, que de Washington, pero eso no significa que el mandatario se declare enemigo de Alvaro Uribe o de ningún mandatario o gobierno de la región.
Declaraciones atribuidas al ministro de Energía de Venezuela, en el sentido de que al gobierno de Chávez no le interesa ya comprar una porción de Refidomsa, ha suscitado un mar de conjeturas en torno a un supuesto deterioro en las relaciones entre ambos gobiernos.
Al presidente Chávez le asiste derecho a adquirir o dejar de adquirir cualquier cosa que se le ofrezca en venta, sin que una decisión en una dirección u otra afecte los históricos nexos de amistad y solidaridad entre ambas naciones.
El Gobierno actuó en el caso de Honduras como creyó que debía hacerlo, sin tener que pedir permiso a nadie, aunque sí cumplió con el deber de informar a quienes debería informar al respecto. Igual, Venezuela puede hacer o no hacer lo que crea conveniente a la luz del derecho internacional. Quienes ordenaron, aceptaron o callaron el envío de tropas dominicanas a Irak no tienen derecho a la palabra.