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*EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo. |
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Hasta hace poco el Distrito Nacional era asumido como la plaza polÃtica más débil del Partido Revolucionario Dominicano. Sin embargo, el anuncio de la candidatura de Milagros Ortiz Bosch a la senadurÃa de la capital, ha cambiado radicalmente esta percepción.
Muchos perredeÃstas y no perredeÃstas entienden que Milagros no solo tiene una oportunidad de ganar, sino también de fortalecer la boleta municipal encabezada por Alfredo Pacheco. El lanzamiento de Milagros con el manifiesto apoyo de los principales líderes del PRD, ha generado un sentimiento de optimismo generalizado en las filas del principal partido opositor. Su propuesta no solo ha tenido el efecto de fortalecer la maltrecha imagen de la unidad perredeísta, sino también de entusiasmar a un segmento de la población y de la opinión pública que se había venido distanciando del PRD en la medida en que crecían los conflictos internos y la dirección partidaria asumía un discurso cada vez más conservador. Pero la contribución más significativa de este proyecto es el categórico mensaje sobre la importancia de la unidad, recordando el viejo lema de que “el PRD unido jamás será vencido”.
La presencia de Miguel Vargas, Hipólito Mejía, Luis Abinader, Fello Suberví, Hugo Tolentino y Enmanuel Esquea Guererro, junto a Milagros, ha tenido un impacto sustancialmente más grande que el que pudo haber tenido si solo hubiera aparecido con una parte de esos líderes.
Además del impacto político y emocional, este evento ha tenido el efecto de recordar a la familia perredeísta y al país que en términos electorales la suma de los votos de todos los sectores del PRD, es lo único que podría marcar la diferencia entre la victoria y derrota en el Distrito Nacional y en todo el país.
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