“Juan Bosch Perfil Humano” es una bien lograda compilación de textos (y fotografías históricas) que enfocan y recobran la fuerza y vitalidad del bochismo en sus tesis centrales, sus preocupaciones y su ejemplo de vida pública y privada, si es que alguna vez tuvo esta última. En sus páginas afloran unas enseñanzas de vida y de política que marcaron a estas mujeres. Por lo mismo, la obra resulta didáctica y de suma trascendencia para aquellas o aquellos que quieran incursionar en política con el referente de la ética y la conciencia crítica de ejercerla para servir. Aquí, Bosch es abordado desde sus múltiples facetas: la de político, humanista, ensayista, cuentista, cientista social y maestro. Nada escapa al escrutinio riguroso, agradecido y amoroso con que estas mujeres (líderes) captan y revalorizan al hombre y su pensamiento.
Por sus páginas (las de la obra) desfila también, una Pléyade de mujeres militantes peledeístas (en su mayoría) que en diferentes etapas de su vida y obra les acompañaron -a Juan Bosch-, en arduas y laboriosas tareas políticas, educativas y de redención social en procura de la elevación de la conciencia política-cívica del pueblo dominicano. Entre ellas y siguiendo el índice de la compilación encontramos a: Cristina Lizardo, Alejandrina Germán (militante combativa y teórica profunda), Luz Selene, Margarita Bermúdez, Deidania Ferreiras, Juana Sánchez, Ana María Comprés, Thelma Mercedes Sánchez R, Nubia Suazo, Dorca Balcacer, Raysa Martínez, Isabel Roque de Espínola, Nelly Pérez, Cristina Pérez de Amorós, Leticia Peña (solidaria y encantadora), Josefina Pérez Gaviño, Eridania Llibre, Teotiste Sánchez, Mirna Margarita Tejada, Tania Gautreaux, Gregoria Rosario de Jesús, Mildred Guzmán (militante aguda y combativa), Altagracia Guzmán Marcelino, Nelsidad Marmolejos, Alma Fernández, María Espinal Fernández, Mirian Cabral, Rosa de Ceballos, Gladys Gutiérrez (militante crítica, emblemática y solidaria), Ligia Amada Melo, Miguelina Echavarría (abnegada e inclaudicable militante), Natacha Sánchez, Verónica Sención, Eunice Jimeno, Luisa Ramírez, Ramona García (militante coherente y sumamente sacrificada) y Ángela Hernández.
De las 37 conferencias que registra la obra quiero resaltar dos, en especial. Una que llamó poderosamente mi atención por el acento, la sencillez y la fuerza de su contenido y significado, y la otra, por la evidencia y denuncia de una cultura machista, excluyente y absurda de la que todavía hay suficientes evidencias en los partidos políticos y en todos los ámbitos de la vida pública y privada en nuestro país.
En la primera se leen estas palabras de alegría, entusiasmo y reflexión a la vez: “…y yo me sentía feliz cuando me montaba en mi caravana. En la primera nos quedamos en Limón del Yuna, andábamos con cinco camiones, matando mosquitos, y al profesor Juan Bosch tuvimos que devolverlo de tanta tierra que tenía. ¿Ustedes quieren un líder tan grande como Bosch? Eso es imposible,…”. Eso lo dijo la militante y dirigente peledeísta: Ana María Comprés (La Viuda). ¡Cuanta justeza!
Y la segunda a resaltar, es la de una dirigente política y luchadora incansable a favor de la mujer en el ámbito nacional e internacional, la Dra. Gladys Gutiérrez que con palabras nostálgicas, dolorosas y recriminadoras evoca: “…Yo creía que las mujeres teníamos que luchar por nuestros derechos y el partido debía acoger esa lucha, y así me atreví a planteárselo un día a Juan Bosch, quien me entendió inmediatamente y me alentó a que hiciera una formal propuesta por las vías correspondientes dentro del partido con la promesa de que él me apoyaría…”. Y a seguida agrega: “Así nace como organismo la Secretaría de Asuntos de la Mujer, no sin algunas burlas de compañeros que hacían comentarios, en ocasiones bastante soeces, que desalentaban un poco el ánimo de las compañeras que inicialmente formaron parte de este nuevo organismo”. Y me pregunto: ¿No serán -con el tiempo, ¡o ya!- las mujeres bochistas las que mejor reivindicaran su obra, su vida y su ejemplo? No lo dudo.
Para concluir, gracias infinitas a la Dra. Flavia García (excesivamente plural, combativa y entusiasta), por el esfuerzo de registrar y compilar en un sólo texto testimonios tan valiosos sobre un hombre y un pensamiento que se agigantan con el tiempo y cuya impronta ética-política será imperecedera en la conciencia histórica-colectiva del pueblo dominicano. Porque su ejemplo de político y ciudadano excelso, deberá guiarnos siempre (y más aún -pienso yo-, a aquellos que él formó a través de la política, del partido, la literatura y la enseñanza) en la praxis política; pero sobre todo, en el ejercicio del poder. ¡No hay otra forma de reivindicarlo ni de mantenerlo vivo! Otra cosa, es negarlo, o lo que es casi igual, hacer de su ejemplo, alharaca intrascendente.