Cuando por ser superada, histórica, ideológica y políticamente la doctrina sustentada por el partido al que se pertenecía y la dirección se obstinaba en mantener sus concepciones atrasadas, o caía en traición, entonces se producía la explosión y de sus entrañas nacía otro partido, como ocurrió con el surgimiento del Partido Revolucionario Social Demócrata, luego que el PPH violentara el principio de NO REELECCION, mantenido por el PRD desde su fundación, pero bajo ninguna circunstancia, salvo escasas excepciones, los dirigentes ni los militantes se pasaban al partido contrario, al que habían criticado con furor y consideraban responsable de todos los males que aquejaban a la nación y su pueblo.
Como ejemplo de lo que decimos, valga la siguiente narración: A finales de 1961, con el inolvidable Francisco Gómez Estrella -Pitite- a la cabeza, una comisión del PRD fuimos en campaña a Cabuya, sección del municipio de La Vega, y en el patio de Don Francisco Santos, reunidos con un grupo de moradores del lugar, les solicitamos inscribirse en el Partido, todo lo cual escucharon con atención y respeto. La respuesta de Santos que aún vive y de Jacinto Peña, fenecido fue: "Nos gusta el profesor Bosch y el PRD. Ya hemos hablado de eso, pero no podemos inscribirnos hasta que no vengan por aquí la gente de Juan Isidro Jiménez Grullón, con cuyo partido los hicimos y estamos inscripto. Pasaron algunos días y cuando volvimos habían roto su compromiso y a partir de entonces fueron y son del PRD o han avanzado hacia partidos más progresistas, que levantan sus principios originales o cometieron el error de, por desencanto, abandonar la política, que es el único instrumento que puede liberar de su atraso, dependencia y pobreza a la República.
Un caso correcto de alejamiento del partido original, digno de profundos estudios sociopolítico, es el de los fundadores del PRSD, el partido del toro negro, que para mantenerse firmes al lado de los principios, no vacilamos en abandonar al Partido Revolucionario Dominicano, por traición a los sacrosantos ideales que le dieron origen y que preservó el Dr. José Francisco Peña Gómez. Pero de ninguna manera pasamos a militar en otro partido igual a él, como el PLD y mucho menos al PRSC. Hicimos lo correcto, formamos una nueva organización donde caben todos cuantos deseen luchar por la materialización de una Revolución Nacional Democrática, única forma de conquistar la paz, la libertad, el progreso y el bienestar para todos los dominicanos.
La corrupción, el transfuguismo y la traición han desacreditado a los partidos tradicionales, convirtiéndolos en un basurero pestilente. Es justo pues, al no poder poner remedio a tantos males, alejarse de ahí y acercarse a las organizaciones limpias, listas para trabajar y luchar sin importar las dificultades, como le señalara el apóstol José Martí, al libertador Máximo Gómez cuando le decía, luego de algunas diferencias que momentáneamente los alejaron: "Los hombres pueden errar, y los patriotas de buena fe pensar de distinto modo, sobre los modos de preparar y conducir la guerra; pero cuando se trata como hoy de impedir con una campaña grandiosa y oportuna que se malogre el último esfuerzo que parece capaz de hacer la patria, dudar de usted no sería cumplir un encargo sino ofenderle; lo que no harán ciertamente los que tienen fe en su sensatez y en su patriotismo"
A renglón seguido, pasó el apóstol Martí a invitar al generalísimo a integrarse a la nueva lucha por la independencia de Cuba, llamándolo a olvidar los agravios formulados por oportunistas y traidores diciéndole: "Le ofrezco a usted sin temor a negativa este nuevo trabajo, hoy que no tengo más remuneración que ofrecerle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres".
El desengaño y el desencanto provocado por la conducta de los viejos partidos han llevado a la abstención política a más de dos millones de dominicanos cuya participación en la lucha es imprescindible para generar los cambios que requiere nuestra patria para desarrollarse y sus habitantes progresar. Valga pues, la invitación de Martí a Máximo Gómez y fortalezcamos las organizaciones capaces de liberar la patria y su gente o formemos otras si es su voluntad, pero nunca cometamos el error de salir de Guatemala para ir a Guatepeor, como han hecho muchos, que sin ser tránsfugas se pasan de uno a otro de los partidos tradicionales, no haciendo otra cosa que mantener el poder de los responsables de la tragedia nacional: Pobreza, corrupción, atraso, drogadicción etc.