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*EL AUTOR es pastor de la iglesia Visión Celestial, de Nueva York, donde reside. |
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¿Quién se atreve a dudar de la importancia del dinero en nuestra vida cotidiana? Necesitamos dinero para usar el taxi, tren, bus y aun nuestro propio auto. Necesitamos el dinero para nuestros alimentos, viviendas, educación, recreación, cuidado fÃsico, etc. ¿Entonces, por qué no cuidamos el dinero para que este se multiplique y vivamos en prosperidad y no en escases? ¿Qué tal si te pruebo que aunque los humanos conocemos la importancia del dinero, actuamos de manera contraria por preferencia, tradición y religión?
Los expositores de la Palabra de Dios han malinterpretado la declaración Paulina y por ende muchos llegan al extremo de maldecir el dinero hipócritamente para satisfacer sus supersticiones tradicionales y religiosas: “porque raíz de todos los males es el AMOR AL DINERO, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6:10). En su sentido etimológico Pablo habla una verdad que ha sido opacada por el compromiso humano contemporáneo de santificar el voto de pobreza de la iglesia tradicional. El texto original es fiel a la luz de las Sagradas Escrituras y al plan de Dios para con sus hijos: la frase “amor al dinero” traduce del vocablo griego filarguria Philarguria que es avaricia, la cual se manifiesta en codicia ovregomai ¿ovregwá oregomai; o sea una codicia radical incontrolable que luego te convierte en esclavo al deseo por dinero, la cual lleva como víctima a un extravío de la fe que causa dolor por la ceguera por la materia. PABLO NO TE ESTA DICIENDO QUE NO AMES EL DINERO SINO QUE NO TENGAS AVARICIA POR EL DINERO. Hoy se entiende, pero no se acepta que la falta de dinero es una maldición; es una amenaza a nuestra subsistencia. Propongo que si te es lícito amar el dinero con el amor que tú amas tu casa, tu carro o cualquier otra pertenencia que tú compras con el valor del dinero. O sea es UN AMOR QUE VALORIZA pero no idolatra, ni AMA EL DINERO O PROPIEDADES como se ama a Dios, esposa, hijos o aun el prójimo. Sed honesto en tu respuesta a esta pregunta: ¿Que tú amas más de tu trabajo, las 8 horas de extenso trabajo laboral o el cheque que tú cobras? Entonces, el balance debe estar en reconocer que cada cosa tiene su lugar. Ahora, ¿qué lugar tiene Dios en todo esto? ¿Por qué muchos tienen problemas diezmando? ¿No será que aunque predican una cosa viven otra y en verdad tienen el dinero por encima de Dios? Estadísticas muestran que muchos de aquellos que rechazan la idea del diezmo, malgastan su dinero en cosas que no le ayudan ni aun a ellos mismos. Placeres que aun hacen daño al cuerpo y a la familia parecen tener más prioridad que Dios y que la ayuda al pobre y a la obra general de la iglesia. Siempre hablamos de los grandes hombres de la Biblia y lo rico que eran. Los elogiamos, pero no practicamos el secreto de su victoria porque estamos ciegos o le hacemos caso a los derrotados que se burlan en vez de seguir el buen ejemplo de ellos. El secreto de estos hombres estaba en que ponían a Dios primero en sus finanzas: Abraham practicaba el diezmo y obtuvo buenos resultados: Génesis 14:20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Génesis 13:2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro Jacob practicaba el diezmo y sus doce hijos fueron prosperados: Génesis 28:22 y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. La ley levítica demandaba diferentes diezmos y la nación de Israel prestaba y no tomaba prestado: Los judíos pagaban tres diezmos según la ley levítica: Uno para los levitas, otro para el Templo y las fiestas judaicas y un tercero para los pobres de su tierra. Deuteronomio 28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Los profetas instruían al Pueblo en cuanto al diezmo: Malaquías 3:8-12 8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. 12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos. Hay veces que no se puede pagar la hipoteca, las utilidades, tampoco el alquiler del apartamento, y nos preguntamos ¿por qué a mí? La razón está clara. “El devorador” está actuando en su pleno derecho de destructor. Si tú no practicas los principios establecidos en cuanto a la prosperidad, inconfundiblemente, no gozaras de los beneficios que proceden de ella. Al contrario, por cuanto tú robas a Dios y a tu familia, la maldición financiera devorará tú casa. Dios no quiere sino la bendición para ti. Por esta razón él muestra la vía de la prosperidad: “...y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos hasta que sobreabunde.” Dios quiere darte bienes en abundancia. Para esto es necesario que tú seas responsable en practicar los principios de prosperidad para el reino de Dios como también para tú casa. Ama a Dios sobre todas las cosas, a tu prójimo como a ti mismo y cuida todo lo que Dios da, incluyendo tu dinero que es una gran bendición para ti y los tuyos. “El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo” (Proverbios 13:22).
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