“En estos días el país observa con sorpresa, cómo el Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo del actual gobierno, se traslada de un lugar a otro de forma hiperactiva, promocionando la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) 2010-2030.
El indicado funcionario, no solo ha contactado los principales partidos políticos de oposición sino que con una destreza admirable, se ha comunicado con sectores industriales, comerciales y sociales de la nación, motivado en que se conozca y se apruebe la END, que durante varios años, técnicos de dicha instancia gubernamental han estado elaborando.
Un documento que el gobierno atesora y considera como la panacea, que coadyuvará a resolver de una vez por todas, los problemas que aquejan a la nación dominicana.
El actual gobierno siempre se ha caracterizado por distraer la atención del pueblo dominicano cuando éste se encuentra concentrado en solicitarle que se resuelvan sus más acuciantes problemas.
En ese sentido, hay que colegir que el equipo de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que preside el señor Leonel Fernández, tiene una capacidad de anestesiar a los más inteligentes y habilidosos dominicanos.
A diario se juega con la memoria histórica, la capacidad de pensar y de reflexionar de los ciudadanos de este país, sin importar, apreciar y respetar, el nivel intelectual de los mismos.
No es la primera vez que el gobierno del señor Fernández propone que se discuta un plan de nación a largo plazo, que sirva de norte para el desarrollo y crecimiento económicos del país. Que logre conjugar las mejores ideas de todas las fuerzas vivas de la nación. Se ha llegado hasta contar con la asistencia de organismos internacionales: la CEPAL, las Naciones Unidas, entre otros, para revestirle credibilidad a dicho plan.
Cuando se habla de formular e implementar un plan de desarrollo, cuyos programas carecen de la más mínima objetividad, desde lo ideológico y económico, éste se convierte en un simple mamotreto.
Si el plan no es realista y solo busca llenar un vacío o distraer la atención de los dominicanos, que ya se encuentran inmersos en una campaña política de medio tiempo, para decir que se cuenta con un documento, que de por si, no llenará las expectativas, mejor que se evite su formulación en estos momentos, con lo que el país se ahorraría recursos financieros, que podrían ser destinados a paliar el hambre de los dominicanos más humildes.
Un plan de desarrollo, como se propone, lleno de poca credibilidad, que proviene de los mismos estamentos que muchas veces incumplen simples promesas y violan: leyes, resoluciones y decretos, no es digno de tomarse con la seriedad que ameritaría dicho documento.
Un plan debe contener programas con objetivos y metas alcanzables, con una visión de futuro, que merezca la confianza de todos los sectores del país y, con el debido apoyo financiero que haga posible su implementación.
Si no se ha honrado el mas reciente acuerdo stand by firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la ley de gastos públicos No. 366-9 para el 2010, las leyes especiales de los Ministerios de Educación y Salud Pública, Junta Central Electoral, Suprema Corte de Justicia y otras instancias del Estado, ¿cómo se puede esperar que el país deposite confianza en el actual equipo de gobierno, empeñado en elaborar y hacer cumplir una Estrategia Nacional de Desarrollo (END)?
Hasta que no se predique con el ejemplo: respetándose la palabra empeñada, las leyes y acuerdos internacionales, cualquier iniciativa en ese sentido, no tendrá el más mínimo apoyo y credibilidad, reduciéndose todo en estos días, a distraer la atención electoral del país.