Pero es difícil que logre tan importante objetivo, atados como están su partido y la burocracia de su gobierno a la oligarquía y a organizaciones internacionales que como el Fondo Monetario Internacional, promueven el endeudamiento externo de las naciones para así dominarlas y someterlas política, social y económicamente a los intereses monopolistas, de manera "pacífica" y "legal".
Un Estado democrático y social, independientemente de quienes sean los gobernantes de turno, no importa que haya crisis mundial y nacional o no, protege de modo institucional y seguro los bienes morales y materiales de la sociedad, con lo que las costumbres, la cultura y sobre todo las riquezas ambientales y minerales se utilizarían y conservarían como herramientas para el desarrollo y progreso de todos los dominicanos y cuantos vivan en nuestro país, lo cuiden y lo amen.
En un Estado de esa naturaleza, los ciudadanos, aunque no tengan empleos no sufren la miseria propia de los países atrasados o subdesarrollados incluyendo el nuestro, porque tienen cubiertas sus necesidades básicas especialmente: educación, vivienda, alimentación, salud y recreo como son los ejemplos de Cuba, Bolivia y Brasil en América Latina y la mayoría de los países de Europa, actualmente bajo severa crisis económica.
Pero, como hemos dicho anteriormente, y como lo advirtiera en 1968 el profesor Juan Bosch, líder del PLD en una clara instrucción de hacia dónde debe dirigir su lucha el partido: "Los enemigos del pueblo no son los trujillistas, es la oligarquía , es bueno que sepamos eso una vez por todas", orientación que mantiene toda su vigencia, reconocida por el Dr. Leonel Fernández cuando en 1991, en condiciones sociales parecidas a las que padece hoy el país, dijo: "Al cabo de algo más de dos décadas de haber visto la luz por primera vez la tesis de la Dictadura con Respaldo Popular conserva una vigencia inusual, aunque desafortunadamente esa vigencia le venga proporcionada por la tragedia que sufren los pueblos de América Latina" y agrega: "Para el autor de estas líneas, la tesis de la Dictadura con Respaldo Popular, tiene además de un valor científico y político, un valor afectivo, pues perteneciendo a la generación que se incorporó a la actividad política a partir de 1970 encontró en sus páginas las primeras referencias conceptuales para entender ese universo de conflictos que es la lucha por el poder.
De manera que, si esa es la verdadera convicción del mandatario, actuando conforme a las directrices de quien es su mentor y guía, debe atreverse a romper sus vínculos con la oligarquía y emprender un nuevo camino y en los meses que le quedan en el poder, iniciar la revolución democrático nacional que libere al país de la tragedia que le oprime, promoviendo costumbres democráticas y progresistas en la sociedad alejándola del oportunismo, el clientelismo, el burocratismo y la corrupción, de manera que el nuevo hombre y mujer así formados estén en condiciones morales y espirituales para, enfrentando toda clase de dificultades, construir una nueva Republica Dominicana, independiente, poderosa y feliz.