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Juana Saltitopa "La Coronela". Retrato al óleo de Luis Miguel Gerardino Goico que se exhibe en el Museo Nacional de Historia y GeografÃa. |
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En los últimos años el papel de la mujer ha sido preponderante en el crecimiento social, polÃtico y económico de la República Dominicana, logrando importantes niveles que han marcado las páginas doradas de la historia de esta media isla.
Hay mujeres que con su entrega, tesón y ardua valentía han sido protagonistas de episodios inolvidables e imborrables, los que perduran en las memorias de aquellos dominicanos orgullosos de su libertad.
Recordar a una heroína de mil batallas como Juana Saltitopa, aquella mujer valiente y decidida, quien desempeñó roles significativos y se distinguió en tiempos en que se creía que las guerras y los conflictos eran exclusivos para hombres.
Admirada por aquel 30 de marzo de 1844 cuando se inició la batalla de Santiago, donde ella ocupaba un lugar entre los combatientes y los estimulaba con frases y mojando los cañones secos de la línea de fuego, cargando el agua necesaria desde el río.
Es digno de encomios recordar que Juana echaba para delante a los hombres que se acobardaban, atendía a los heridos, le pasaba agua a los combatientes para que calmaran su sed, refrescaba los cañones, le llevaba pólvora en su delantal o en su pañuelo a los artilleros y les cantaba coplas a los soldados para que siempre estuvieran contentos y valerosos.
Su carácter firme y varonil era consistente y en más de una ocasión dejó tendido en el suelo de una bofetada aquellos que intentaban abusar de ella o simplemente tocarla.
Sin lugar a dudas, Juana Saltitopa representa para la sociedad dominicana un verdadero paradigma de mujer altiva y llena de fuerzas, con una férrea valentía y firme decisión de luchar por los valores y la libertad de un pueblo que amaba.
Sobre Juana Saltitopa
Juana Trinidad nació alrededor del 1815, en Jamo, sección de La Vega, el año de nacimiento se puede determinar casi con exactitud, debido a que era contemporánea de su mejor amiga y compañera de batalla Juana Colón que había nacido en Santiago en ese año.
En medio de esa vida vegetativa creció Juana, vivaracha y saltarina, de donde le vino el mote de Saltitopa, pues le gustaba trepar árboles para recoger sus frutos y saltar de rama en rama. Se dice que el apellido Saltitopa no existió nunca; fue un mote ocasional por maneras personales.
Juana era una mujer natural, sin poses, de color indio y de regular estatura, liberal, montaraz, ruda en sus gestos y sus acciones, e imponía sus criterios y sus deseos aún sobre los muchachos que hechos ya hombres se veían obligados a prestar el servicio de concrispción militar que imponían las autoridades haitianas al cumplir la edad de los dieseis años.
Cuando en marzo de 1844, las tropas haitianas se dirigen hacia Santiago, en esta ciudad se congregan tropas de comunidades vecinas, incluyendo de La Vega. "Llegadas las tropas de La Vega, entre las que figuraba la gente de Jamo, capitaneada por Marcos Trinidad, Juana, parienta suya, concurrió al cuartel de sus comarcanos con la resolución de participar en la esperada lucha como soldado.
Por su comportamiento insuflador de coraje en ese memorable día y los anteriores, los compañeros la llamaron en la adelante La Coronela, nombre que fue su distintivo.
Terminadas las campañas libertadoras de la Independencia, las actividades de La Coronela fueron más de la vida privada que de la política.
En la década de 1860 cuando regresaba de su lar nativo murió oscuramente asesinada entre Nibaje y Marilópez, camino hacia y en las cercanías de Santiago de los Caballeros, con aproximadamente 45 años. |