En nuestra isla, se estima llegaron los primeros aborígenes alrededor del 5000 AC (antes de Cristo), a la que llamaron Quisqueya, que significa Madre de todas las tierras.. Y se llamaron a si mismos Tainos, que significa hombres nobles.
En esta isla evolucionaron a un nivel de organización, en el que todos participaban colectivamente en los trabajos de sostenimiento de la sociedad, tenían acceso igualitario a los bienes disponibles, no existía la explotación ni los privilegios de unos sobre otros y vivian como auténticos Tainos.
El Cacique, era el ordenador y quien reglamentaba la vida de la comunidad. Dirigía los Hayucata-bo o Fuerzas Armadas Tainas. Los Hol-bo o Jueces se encargaban de impartir justicia. Los pueblos o Yucateques, eran gobernados por los caciques ,enores. Los Beiques eran los sacerdotes que se encargaban de los templos y la adoración de su Dios YOCAHU. Y sobre todos estaba el Consejo de Ancianos.
Nuestros ancestros adoraban a YOCAHU, nombre que daban al Dios Creador, que significa EL ORIGEN DEL SER. Entendían que el sentido de la existencia era cumplir con su deber, siendo justos y buenos. Pues así, al morir, su espíritu iba a YOCAHU, su origen. Y si eras malo, tu espíritu lo arrebataba MABUYA o el espíritu maligno. Bajo pena de muerte en la hoguera los invasores prohibieron que YOCAHU fuera nombrado, ni adorado.
Simbolizaban a YOCAHU en sus templos con la figura del Sol, imagen ante la cual se postraban como el origen del bien. Además, disponían de dioses menores o familiariares llamados CEMIES. Las fiestas de palos o atabales, eran y son, las fiestas familiares taínas, dedicadas a honrar la memoria de los antepasados fallecidos. Fiestas éstas que las poblaciones tainas de Quisqueya celebran todavía hoy en el siglo XXI.
Sus cuatro mandamientos existenciales eran sencillos: No mentirás. No robarás. No serás vago, y Respetarás a los Mayores. Era un pueblo alegre, donde la única ceremonia sangrienta existente era la muerte a que eran sometidos los ladrones, pues violaban los cuatros mandamientos. Tradición que sobrevive y se practica hoy en nuestra tierra.
¿Cuales eran sus vestidos? Los varones; capas fabricadas del algodón o sorobey, de los hombros a las pantorrillas. Faldones de la cintura a las pantorrillas. Cinturón fabricado de piel ancho para sostener los faldones. Y los pies calzados por unas chancletas denominadas cutará, fabricada de fibras vegetales o pieles.
Las hembras; faldas o enaguas y paños rectangulares que cubrían espalda y torso. Su Arquitectura; construcciones especiales para un ambiente tropical, en bambú y tabla de palma. Techaban con yagua y palma cana, similar a las construcciones tradicionales existentes hoy en nuestra zona rural.
A partir del 1492 con la llegada del genocida Cristóbal Colon todo cambió. Los españoles, armados de acero y cañones, iniciaron un proceso de conquista, asesinato y saqueo de las propiedades de nuestros ancestros. Se propusieron asesinar a todos los líderes tainos, para lo que fue especialmente enviado Nicolás de Ovando.
Nuestros caciques, al momento de la llegada de Colon, las áreas que gobernaban eran: Guacanagariz (hoy el Norte de Haití), Bohechio -hermano de Anacaona- (hoy el Sur de Haití), Guarionex (Hoy la zona del Cibao), Canoabo (hoy la zona de San Juan) y Cayacoa ( hoy la zona de Higuey).
En 1533, 41 años después de la llegada de Colón, el cacique Enriquillo, líder de la Revolución del Bahoruco, pactó un acuerdo la paz a cambio de la libertad de todos los nativos, prohibición de la encomienda, liberación de pago de impuesto a la corona por parte de los nativos y un territorio libre donde los nativos tendrían su propio sistema de la justicia y policía.
Luego, los españoles para dividir el pueblo taino y evitar la posibilidad de otra revuelta como la del Bahoruco, entregaron los dos cacicazgos mas belicosos a Francia (el de Guacanagariz y el de Anacaona). Francia lo satura de africanos, quienes luego crean Haití y la integridad del territorio de nuestros ancestros queda hasta el día de hoy, dividida.
Para consolidar la opresión y evitar la posibilidad de unión futura del pueblo taino nativo, los españoles decidieron oficializar en la historia local la mayor de las mentiras en los últimos 500 años, la supuesta desaparición de Los Tainos, cuyos descendientes actuales son los indios claros e indios oscuros de nuestro pueblo.
Los burgueses europeos de la isla, con el objetivo único de liberarse del control y tutela del Rey de España, pero sin ningún interés de beneficiar al pueblo nativo, llevaron a cabo dos golpes de estado: el primero contra la corona en 1821, lo que se denomino la Independencia Efímera. Pero por desgracia para ellos, son invadidos por los líderes haitianos en 1822.
Un segundo intento fue exitoso en 1844, dándole el nombre a nuestra Quisqueya de Republica Dominicana, proyecto de nación que ha sido un fracaso en lo político y lo social, pues ha sido sinónimo de miseria, opresión y atraso para nuestro pueblo, que en su gran mayoría sobrevive del lado afuera de las alambradas de las grandes fincas, a orillas de los ríos, en barrios marginados o desempleados con pésimos servicios.
El sagrado compromiso filial con nuestros ancestros nos obliga, a las generaciones presentes y futuras, con conciencia y orgullo de sus orígenes, a rescatar y apegarnos a nuestra identidad Taino-Quisqueyana, revivir nuestras tradiciones, honrar la memoria de nuestros antepasados y sacar de la miseria a nuestra gente. ¡Que viva el pueblo taíno de Quisqueya!
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