La República Dominicana firmó esta declaración y, en consecuencia, ésta rige para los seres humanos dominicanos y dominicanas.
Existen en el país organizaciones de las llamadas ONG que figuran con partidas millonarias en el presupuesto nacional, dedicadas al tema de los derechos humanos, y algunas de ellas son financiadas en dólares y euros por agencias internacionales. Sus dirigentes viven como tecnócratas disfrutando de sueldos de lujos, oficinas, jeepetas y, en fin, de las comodidades necesarias para rendir sus informes. Con todos sus derechos, son seres privilegiados que se constituyen en fiscales, jueces y tribunales que emiten condenas caprichosas ampliamente difundidas.
El tema de los derechos humanos se ha colocado en agenda con el anuncio del doctor Manuel María Mercedes, pundonoroso presidente de la flamante Comisión Nacional de los Derechos Humanos, quien anunció el sometimiento a la justicia de los exjefes de la Policía, mayores generales Pedro de Jesús Candelier, Manuel de Jesús Pérez Sánchez, Bernardo Santana Páez y Jaime Marte Martínez, asi como del actual jefe, mayor general Rafael Guillermo guzmán Fermín.
Según, el doctor Mercedes estos jefes policiales serán procesados por alegadas ejecuciones extrajudiciales durante el desempeño de sus funciones.
El doctor Mercedes es muy vehemente y firme en defender a reconocidos delincuentes que caen enfrentando a tiros limpios a patrullas de la Policía que trabajan por el mantenimiento del orden, la preservación de la propiedad privada y la seguridad ciudadana. Sin embargo, cuando son asesinados policías y militares combatiendo la narcolelincuencia, atracos, asaltos, secuestros y otros delitos, guarda silencio.
Es como si esos policías y militares como seres humanos no tienen los derechos que figuran en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por eso, una gran mayoría de la ciudadanía y los comunicadores sensatos, se preguntan si los policías no tienen derechos humanos.
Sí los tienen. Lo que pasan es que como ellos no pueden hablar, usar los medios de comunicación, tienen que estar callados. Igualmente, padres, esposas, hijos y familiares de estos sacrificados hombres y mujeres callan, no por cobardía sino por cumplir con el ordenamiento policial y militar.
Por suerte, el jefe de la Policía Guzmán Fermín, un hombre de un temple de acero, respetuoso de las leyes y firme en el cumplimiento del deber, ha trazado la línea a seguir de “cero tolerancia a la narco-delincuencia”, respaldando de esa manera las acciones de sus agentes en servicios que actúan en cumplimento de su trabajo. Los l48 policías (incluyendo oficiales) asesinados por los delincuentes tienen derechos humanos como el que más, de la misma manera que los tienen los delincuentes que defiende el doctor Mercedes.
Las cosas deben decirse y escribirse como son aunque duelan. La mejor forma de respetar los derechos humanos, es respetando los derechos de los demás.
Cuando cada quien cumpla sus derechos y sus deberes como manda las leyes y la Constitución, tendremos una patria mejor.
Ya lo dijo Benito Suárez, el respeto al derecho ajeno es la paz.