El feminizado nuevo gabinete de RodrÃguez Zapatero ha provocado una oleada de inverosÃmiles comentarios de manufactura machista.
Se ha llegado a la ridiculez de cuestionar la pertinencia de la designación de la ministra de Defensa dizque porque su embarazo le restará “agilidad” frente los asuntos de esa cartera.
¿Puede creerse semejante mentalidad, qué diría Margaret Thatcher de esos anacronismos hispanos?
Objetivos políticos o de otra índole que pudiese haber detrás de esas posturas, no son de mi manejo. Tampoco vendrían al caso, pues mi enfoque va más bien dirigido a enfatizar sobre las tantas formas en que los hombres resultan perjudicados por la cultura del macho, tópico ya tratado en artículos anteriores.
Ahora hay una revelación novedosa –en cuanto revelación- y es la relativa a que a muchos hombres está ocurriendo lo que se pensaba sólo ocurría a la mujer: la pérdida del deseo sexual.
Los maridos también pueden perder el interés por el contacto íntimo con sus esposas, a pesar de amarlas, por causas que van desde lo físico hasta lo emocional. Investigaciones en los Estados Unidos revelan que es alto el número de esposas “muriendo de hambre de intimidad”, mientras sus parejas parecen decir ni pa’allá vua’ mirar. Queda desmitificado de esta manera aquello de que los hombres “siempre quieren”, hasta para desahogar las penas, por el solo hecho de ser varones.
La manifestación machista viene dada en que los hombres, contrario a las mujeres, no hablan, mucho menos buscan ayuda, cuando padecen falta de deseo sexual. Aunque concientes de que algo no está bien con ellos, pero convencidos de que esa clase de comportamiento no es el que se espera de un macho, se encierran en su cueva de silencio y aislamiento, mientras sus desconcertadas esposas se preguntan qué pasa o empiezan a sentirse culpables del problema.
La falta de exteriorización y como efecto, de abordaje del problema, puede engendrar crisis de imprevisibles consecuencias para la pareja.
Lo que los expertos sugieren es que los hombres admitan la existencia del problema y como primer paso visiten su médico para descartar causas fisiológicas; hasta enfermedades del corazón aun no diagnosticadas pudieran provocarlo.
En el aspecto emocional, los problemas financieros, la falta de empleo, las presiones laborales, también pueden originar falta de deseo sexual masculino. Si la pareja agrava las circunstancias con críticas e incomprensiones, todavía peor. Son sentimientos similares a los que desmotivan a la mujer a intimar con su pareja si recibe de éste irrespetos o descalificaciones verbales.
La ciencia ayuda cada vez más a que los hombres y las mujeres puedan conocer un poco más de sí mismos, pero el machismo es un fuerte valladar cultural.
La lucha contra el machismo no es sola cosa de mujeres, aunque éstas sean sus víctimas primigenias y mortales. Ocurre que los hombres aun no han advertido a conciencia el precio que pagan al prohijar secularmente relaciones sociales que les obligan a renegar de sentimientos y emociones que los hacen humanos.
*LA AUTORA es periodista
claudialerebours@hotmail.com