El 26 de agosto de 1910, en Skopje, Albania, nació Gonxha Agnes, conocida en la India como La Madre Teresa. Se definió de sangre albanesa y de ciudadanía india. En lo referente a la fe una monja católica, perteneciente a Jesús.
Con una baja estatura, esta misionera de Dios se mantuvo firme en la fe, predicó el evangelio, curó las heridas de los enfermos de Sida, tuberculosis y otras afecciones. También cuidaba los niños abandonados y los ancianos expresando que servía a Jesús atendiendo “a los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”.
Cuando murió el 5 de septiembre, en Calcuta (India) dejó establecidas 6l1 fundaciones en 123 países por medio de la organización Misioneras de la Caridad.
Por su labor consagrada a Dios, el Papa Juan Pablo II el 20 de diciembre del 2002 aprobó varios decretos sobre su heroicidad de las virtudes y milagros de la Madre Teresa.
Eva Duarte de Perón (Evita Perón) nació el 7 de mayo de 1919, en Junín o Campo La Unión, en Argentina. Su ocupación era de actriz y pasó posteriormente a la política, luego de conocer a Juan Domingo Perón.
El trabajo social de Evita entre los pobres, particularmente los trabajadores, consolidó su liderazgo. Fue tal su incidencia en la vida socio-económica y política de Argentina que fue el buque insignia del peronismo y las victorias de Juan Domingo Perón.
Evita era Argentina y Argentina Evita Perón. Un documento dejado por ella expresa: “Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal. Quisiera que el nombre de Evita figurase en la historia de mi Patria. Quisiera que ella se diga, aunque no fuese más que en una pequeña nota, al pie del capitulo maravilloso que la historia ciertamente dedicará a Perón, algo que fuese más o menos esto: …hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en realidades….. Y me sentiría debidamente, sobradamente, compensada si la nota terminase de esta manera, de aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita”.
Cuando su cuerpo fue secuestrado por orden del dictador general Pedro Eugenio Aramburu y trasladado clandestinamente en el barco Conte Biancamano a Génova, Italia, en la llamada operación traslado a cargo Morí Koenig y el coronel Héctor Cabanillas, los trabajadores orientados por la Central General de Trabajadores de Argentina tomaron las calles reclamando que apareciera el cadáver.
Evita nunca ha muerto; su partida fue sólo física porque sus obras perduran en Argentina. La canción “No llores por mi Argentina” ha sido interpretada en un justo homenaje por luminarias del arte y la música. Poetas y actores han interpretado su vida. Madonna, en 1996, filmó una película basada en el musical dirigido por Alan Parker, que se rodó en Argentina.
La biografía de Evita Perón, que murió de cáncer el 26 de julio de 1952, en Buenos Aires, Argentina, tiene 39 páginas a un espacio.
Eso habla de sus grandes realizaciones.
Comparar a Mercedes Castillo con La Madre Teresa y Evita Perón, es una ofensa propia de una elucubración mental que raya en el lambonismo. Quien escribe y se expresa así denota un desconocimiento de las vidas de dos grandes mujeres abanderadas de las mejores causas en beneficio de la humanidad.
Esta Mercedes Castillo no puede ser Evita ni mucho menos La Madre Teresa porque en su afán por adueñarse del Colegio Dominicano de Periodistas, viola la ley 10-91 sobre colegiación, manipula el otorgamiento de pensiones discriminando a los periodistas con enfermedades terminales, y cuando se le pide la lista, responde de esta manera: “Dígale, a Rafael G. Santana, Juana, refriéndose a Juana Ramírez, su secretaria, que si él quiere le puedo dar el nombre de uno de la lista de pensionados, no la lista”.
No me sorprende su actitud porque recuerdo cómo se negó a entregar el padrón de los miembros del CDP para las pasadas elecciones, y cuando lo hizo, faltaban dos semanas para los comicios.
Esa es Mercedes Castillo, una continuista en el CDP, que podrá ser una comadrona del periodismo que produce partos dolorosos que perjudican el ejercicio profesional en la República Dominicana.
Eso es lo que es Mercedes Castillo, una comadrona del periodismo que por sus acciones es una vergüenza para los hombres y mujeres de la comunicación.