Se trata del tema de la DEFENSA DE LA VIDA Y EL ABORTO.
Callar en esta materia es sumamente peligroso, pues ese silencio genera la legítima sospecha de que el aborto constituye un tabú en momentos de campaña, lo que podría albergar la intención de diligenciar su despenalización una vez recibido el beneficio de los electores.
El silencio de los legisladores parece confirmar esa sospecha, ya que el tema ha sido suficientemente ventilado para recibir la debida sanción dentro del contexto de la aprobación del nuevo Código Penal.
La defensa de la vida y, por ende, el rechazo del aborto es innegociable e incondicionable.
Estar a favor o en contra del aborto no puede ser parte de un negocio político, no se puede manejar de acuerdo a las conveniencias políticas del momento en una forma superficial e irresponsble.
Es cuestión de vida o muerte del ser humano, no importa la etapa de su evolución biológica.
Jugar con la vida caprichosamente, como si se tratase de un artículo de consumo que se compra o se deja de comprar al propio antojo, es algo bochornoso y éticamente rechazable.
El aborto es un crimen y no hay otra salida que no sea su penalización, a menos que no se quiera hacer de este país y del mundo una jungla donde los seres humanos manejan la vida a su antojo, lo cual en parte ya está sucediendo.
Calificar de modernidad y desarrollo la eliminación caprichosa de la vida, es una insensatez y crueldad, asimilable a la ejercida por los regímenes tiránicos, que torturaban y mataban como les venía en gana. Esta vez, en lugar de hacer los gobernantes, se pondría en manos de médicos esta tarea.
La tortura y la eliminación de la vida es igualmente criminal en el marco de una tiranía como de un régimen llamado democrático.“Al buen entendedor, pocas palabras” (“Intelligenti pauca”), decían los latinos y Jesús, más directamente, repetía: “Quien tenga oídos para oír, que oiga.”
Me atrevo a pedirles, a exigirles en nombre de quienes van a ejercer su derecho al voto el próximo 16 de Mayo, que fijen su posición en torno al tema de la defensa de la vida y de la despenalización del aborto; será un ejercicio de honestidad y transparencia.
Se trata también de un COMPROMISO, que confiamos esté a favor de la vida y contra el aborto. Compromiso a asumir para los cuatro años de su mandato y, ¿por qué no?, para toda la vida.
Luchando por la vida se gana todo; abogando por la cultura de la muerte y el aborto, se pierde todo, hasta la moral.
Padre Luis Rosario
Coordinador Nacional de la Pastoral Juvenil
Santo Domingo, D.N.
2 de mayo de 2008