Hasta hace muy poco las encuestas daban al mandatario como ganador en primera vuelta en los comicios del próximo 16 de mayo, pero esos pronósticos pueden haberse modificado por nuevas realidades.
Fernández, quien no mostraba desgaste por el ejercicio del poder, vio crecer su popularidad desde principios de año por la forma en que manejó dos catástrofes naturales y un brote de fiebre aviar.
El mandatario auxilió a los damnificados por las tormentas tropicales Noel y Olga, y actuó para resolver la veda contra los productos avícolas dominicanos por un brote de fiebre aviar, que sólo mantiene Haití.
Asimismo adquirió apoyo de tirios y troyanos tras decretar la compra de las acciones en la Refinería Nacional de la transnacional petrolera Shell, cuya gestión se estima aumenta aún más los precios de los combustibles.
En marzo pasado Fernández venció con buenas notas la prueba que implicó la celebración en esta capital de una Cumbre del Grupo de Río, en medio de la crisis por la penetración militar colombiana en territorio ecuatoriano.
Para ese momento, la popularidad del mandatario llegó a situarse por encima del 50 por ciento, en medio del desconcierto de sus más cercanos rivales ante la certeza de su inminente victoria electoral.
Las últimas semanas, sin embargo, han sido testigos de aumentos en flecha de los productos de primera necesidad que, por supuesto, los electores achacan al gobierno.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD, en el poder) aduce que se deben a las alzas de los precios el mercado mundial, pero, como suele ocurrir, en la conciencia popular eso son abstracciones.
Fernández se reunió en por lo menos dos ocasiones con los dueños de supermercados y consiguió rebajas en cinco artículos, que sólo aumentaron el apetito por otras, como era de esperar.
La oposición ha captado la señal y centra su campaña en la deteriorada situación económica, que promete solventar con aumentos salariales y rebajas de impuestos, impracticables según fuentes oficiales.
Ese estado de cosas ha dado nuevo aliento a la candidatura de Miguel Vargas, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), cuyas posibilidades llegaron a calificarse de ínfimas.
Vargas, que carece del carisma y la experiencia de Fernández, se ha asido al nuevo panorama como náufrago a tabla de salvación con cierto éxito pues un reciente sondeo le adjudicó casi tres puntos más que en febrero.
La prueba más tangible del nuevo cariz de la campaña es la acrecentada actividad proselitista del mandatario que, sólo este sábado, realizó sendos actos proselitistas aquí y en la colindante provincia de San Cristóbal.
El domingo tampoco será de asueto, pues se traslada a las provincias de Santiago, donde su base es frágil, La Vega y Sánchez Ramírez.
Sus aliados se han lanzado a recuperar el territorio perdido, en especial el Bloque Presidencial Reformista, liderado por el canciller Carlos Morales, discípulo del extinto ex presidente Joaquín Balaguer.
En la tupida selva de los pronósticos, las opiniones están divididas entre una ligera ventaja para el PLD y un virtual empate con el PRD, lo que implicaría una segunda vuelta electoral.
Ante ese escenario las posibilidades de Fernández disminuyen, vista la polarización de la política quisqueyana, inclinada a circunscribir sus opciones a una suerte de dilema shakesperiano: con o contra el gobierno.
*El autor es cubano, corresponsal en Santo Domingo de la agencia informativa Prensa Latina