Esos indicadores de riesgo de desastre le permiten a los países, y a los responsable de integrar la gestión del riesgo de desastres a las programaciones de sus inversiones, en función de una política de prevención y mitigación de desastres naturales, logrando así la reducción de la vulnerabilidad de los países, maximizándose la resiliencia para enfrentar y recuperarse de los desastres naturales, frente a los cambios climáticos y la temporada de huracanes que cada año afecta potencialmente a nuestra región.
La función de los cuatro indicadores de riesgo, que se resumen más adelante, es la de ayudar a los responsables de formular políticas públicas, representativas de la vulnerabilidad de cada país y su posible desempeño en gestión de riesgos. Ellos son:
- El índice de déficit por desastre (IDD), que comprende el impacto macro-económico y financiero de los desastres naturales y la capacidad financiera de los países para enfrentarlos;
- El índice de desastres locales (IDL) que agrupa a los riesgos sociales y ambientales de desastres que impactan a nivel local, afectando a los más pobres;
- El índice de vulnerabilidad prevalente (IVP), que abarca una serie de indicadores de las zonas más vulnerables de un país, la fragilidad socio-económica y la falta de resiliencia social;
- el índice de gestión de riesgo (IGR), que transparentan la capacidad, organización y fortaleza institucional para reducir la vulnerabilidad como las pérdidas potenciales, en esencia, manejo de crisis y reconstrucción de un país.
La función de esos indicadores es la de contribuir a orientar políticas, planes de desarrollo, programas financieros, económicos, ambientales y sociales a nivel nacional o subnacional.
Esos indicadores de riesgo de desastres son un auxiliar para ayudar a evaluar la resiliencia económica del sector público; es decir su disponibilidad de recursos internos o externos para la reconstrucción de un país, entrando en esa categoría pago de seguros y reaseguros, los fondos de emergencia para desastres, ayudas y donaciones, nuevos impuestos, reformulación de presupuestos y acceso al crédito externo, entre otras alternativas.
(Reproducido de Hoy)