Cada comunidad tiene sus propias necesidades y reclamos y son muchos los asuntos –viejos o nuevos- por resolver.
San Cristóbal, uno de los municipios más grandes e importantes, tiene muchas tareas pendientes en el orden urbanístico, histórico y cultural, para solo citar algunos aspectos que sobresalen.
Por ejemplo, San Cristóbal necesita con urgencia una guía turística o, lo que es lo mismo, un brochure en el que figuren los lugares de interés de lo que es propiamente la zona urbana y sus alrededores. Una especie de dispositivo impreso, sencillo pero claro, -hecho por profesionales y con datos históricos fehacientes- que indique al visitante cuáles son y dónde están, los puntos de interés de la ciudad y su entorno.
A vuelo de pájaro y sin que este sea el orden de importancia, vale mencionar algunos de esos sitios (podrían superar los treinta): Instituto Politécnico Loyola, Iglesia Nuestra Señora de la Consolación, lugar de la firma de la Primera Constitución, Parque de Piedras Vivas, Gobernación Provincial, colegio San Rafael, balneario La Toma, Parque Central, etc, etc.
Al hacer esta observación, nos viene a la mente una necesidad sentida: todo turista –nacional o extranjero- que llega a San Cristóbal, pregunta dónde nació Rafael Leonidas Trujillo Molina. El dato, aunque es harto conocido, solo lo manejan actualmente los mayores de 50 años si es que tienen algún criterio de la historia pueblerina.
Echando a un lado si Trujillo fue bueno o fue malo, se trata de un lugar a consignar en un manual o guía turística de San Cristóbal y, lo que es más, de un punto de valor que debe señalarse de alguna manera para conocimiento del visitante. La mejor manera de hacerlo es colocando en el Parque Piedras Vivas, exactamente donde estuvo la casa de madera de la familia Trujillo (de la cual se conserva una foto) una pequeña tarja o placa de metal (que puede ser de 6 pulgadas de ancho por 10 pulgadas de largo) que diga: “Aquí nació Rafael L. Trujillo Molina”.
Una señal de simple valor histórico o turístico –ajena a la alabanza- igual como la que existen donde nacieron figuras como Lenín, Stalin, Washington, Colón o Duarte.
Como el parque de Piedras Vivas está siendo remozado en la actual administración municipal del síndico José B. Montás (proyecto que ha recibido el beneplácito de toda la comunidad sancristobalense, a pesar de la falta de información pública respecto a sus características) el momento es oportuno para que se deje constancia, estrictamente con los fines apuntados, dónde nació el mencionado personaje.
Sería una omisión imperdonable obviar esta señal, como también lo sería reinaugurar el parque sin dejar constancia escrita resumida –en un brochure, folleto o catálogo- para consumo de las nuevas generaciones, de cuándo y por qué se hizo esa plaza y qué tipo de monumento existió originalmente ahí.
Temas como estos –de los que nos han hablado distintos intelectuales sancristobalenses residentes en Santo Domingo- se desean plantear al síndico Montás en la próxima versión del encuentro histórico de San Cristóbal que se efectúa anualmente y que se tiene en agenda para junio próximo. El ejecutivo municipal, hombre trabajador y cargado de buenas intenciones, pero parco y cerrado, debe favorecer este encuentro y dejarse salpicar de las buenas ideas provenientes de personas con nivel cultural, hondos sentimientos de amor a su terruño nativo y, sobre todo, con una visión más profunda y menos aldeana.
*El autor es periodista.