No termina de ocurrir el acontecimiento electoral de mayo próximo, cuando personas enteradas como Juan Bolívar Díaz, presuponiendo el hecho presentido, prefieren ya enfilar cañones contra el nueva vez Leonel Fernández Presidente, con otra forma de atacar al candidato que la oposición no ha podido disminuir, trayendo al debate del momento un tema, salpicado de interpretaciones y apreciaciones subjetivas e hipotéticas, cuyo solo título revela las garras de una fiera dispuesta a mellar a la víctima elegida: "Leonel cae preso del mesianismo" (periódico Hoy, 20/4/08). La historia no termina y ya se le juzga y condena.
"Caer preso…" El estimado Juan Bolívar, experimentado periodista que sabe del uso y connotación de las palabras para titular información: ¿"Leonel cae preso de…"? Es un manejo de expresión que entra en el campo de los estudiosos del subconsciente. Sabiendo además que lo del 2012, ni el mismo Leonel, conocedor de las variables impredecibles de cada coyuntura futura, con un claro sentido de la historia y de la realidad internacional, puede prever con exactitud objetiva lo que entonces podría suceder o no suceder. Las percepciones colectivas cambian, como cambió la idea de la gente respecto al tema de la reelección presidencial. Hoy, los dominicanos la aceptan como un valor democrático; que ayer la rechazaron en las urnas con Hipólito y que todo indica que en esta ocasión la favorecerán con Leonel.
Leonel ha logrado su espacio en un proceso del que Juan Bolívar, cronista del día a día, es uno de los mejores y más autorizado testigo y protagonista. Nuestro país tiene déficit acumulado, problemas viejos y nuevos por resolver, retos y desafíos que encarar. Para eso son las elecciones en la democracia y las campañas electorales, como la actual, en su tramo final; en la que, por cierto, el susodicho ha tenido el privilegio de entrevistar y cuestionar a los distintos candidatos que en ella concurren. En ese rol, por su veteranía, ha podido calibrar libremente fortalezas y debilidades de cada uno de los aspirantes y en su íntima convicción periodística, es casi seguro que sabe objetivamente cuál de ellos está en real capacidad de conducir, en este momento, al país por el sendero de la democracia y por el camino seguro de la estabilidad y el crecimiento económico en paz.
Pero en las campañas electorales de países como el nuestro, los asuntos fundamentales se pierden en el juego de estrategias y tácticas que privilegian la manipulación, las mentiras, las descalificaciones y/o estigmatizaciones de los actores, aunque haya que traer temas por los moños. ¿Importa el 2012, cuando todavía falta el desenlace electoral del 2008? La libertad es libre y el gobierno de Hipólito es una medida para examinar determinados comportamientos públicos y para hacer comparación con la actual gestión de la cosa pública.
Entonces, un ejercicio fundamental del momento consiste en saber: ¿Es la obra de gobierno PLD- Leonel Fernández superior o inferior a la llevada a cabo por PRD-Hipólito Mejía? ¿Quién gana en la comparación? ¿Es la campaña electoral una lucha por paragonar, sumar y restar? ¿Merece el PRD retornar al gobierno, aun perdiendo el balance o el ejercicio de la comparación? ¿Quién reintrodujo la reelección en la Constitución? ¿Qué nuevo puede presentar un candidato salido de las entrañas del fallido gobierno PPH, cuyo solo recuerdo, aún atemoriza a muchas gentes? Las respuestas son obvias a la luz de la realidad objetiva de los hechos que todos hemos vivido.
Quienes hemos seguido el largo trabajo periodístico de Juan Bolívar, como redactor, articulista, comentarista y entrevistador de televisión, y gestor de la sociedad civil, podemos certificar su profesionalismo, sus aportes al proceso de construcción de la democracia dominicana, y hasta cierto grado de independencia profesional, por algunas posturas críticas que mantuvo durante el gobierno de Hipólito Mejía, y hasta nos hemos alegrado de lo bien que le ha ido durante el presente período de inflación controlada, donde hasta la buena suerte le ha acompañado al resultar agraciado con el premio millonario sorteado por un supermercado donde es cliente. ¿Suerte divina?
¿Cree sinceramente el afamado periodista que es posible el mesianismo político en el siglo XXI? ¿Puede germinar el líder mesiánico en una época de pleno auge de la globalización, de avances tecnológicos impresionantes e interconexiones de la información y el conocimiento, de sociedades abiertas y plurales, donde existe opinión pública amplia, libre e independiente, como en la sociedad dominicana del presente, con periodistas de su talla presidiendo espacios estelares de comunicación, que diariamente fijan opinión, construyen percepciones y pueden cuestionar sobre todos los temas a los actores y a los representantes del entramado social, incluyendo a los mismos candidatos presidenciales?
¿Cree de verdad, el diestro comunicador, que un Presidente que le responde, en entrevistas públicas y privadas de forma argumentada todas las interrogantes que le formula, lo hace como resultado de un "mesianismo" que él descubre después de la conversación? ¿Acepta o no, en Leonel Fernández, la condición de líder con derecho propio, ganada en buena lid en el proceso democrático? ¿Qué es el Líder con identidad propia de gobernante liberal probado y demostrado? ¿Niega que para llegar donde está, Leonel ha tenido que encarar novedades y situaciones que no encaró en vida Juan Bosch, que no encaró Peña Gómez, ni tampoco Joaquín Balaguer? ¿Que todo esto le ha permitido labrar su propia identidad de líder y gobernante dominicano, en tiempos de democracia y globalización?
¿Es fruto "mesiánico" o labor de "Mesías" ganar primarias competitivas internas en su partido, por tres ocasiones? ¿Es labor mesiánica ganar elecciones libres desde la oposición en dos momentos estelares de la historia política dominicana? ¿Es obra de Mesías o de líder con atributos democráticos gobernar cumpliendo fielmente todos los parámetros del régimen de las libertades? ¿Son condiciones mesiánicas o de líder democrático las que le permiten someterse a todas las preguntas y cuestionamientos del formidable panel de comunicadores del Grupo Corripio, respondiendo sin tapujos y con argumentos, cuanto se le ha querido preguntar? ¿Es sano obviar la historia de los hechos y la práctica de vida de los hombres públicos a la hora de arribar a una conclusión como la que nos ocupa?
¿Es democrático o "mesiánico" el líder y gobernante que acepta perder democráticamente el control de gremios profesionales y de instituciones como la UASD, entre otros; que tolera procesos huelgarios y protestas con trasfondos políticos de esos mismos gremios, realizadas a escasos días de las elecciones presidenciales; que acata resoluciones en contra de sus intereses de parte de la JCE; que encara con eficiencia las consecuencias de imprevistos fenómenos naturales; que modera y arbitra con eficacia una cumbre internacional de presidentes, celebrada en medio de tambores de guerra; que tolera las críticas más audaces y tremendistas; que gobierna respetando el pleno reino de las libertades y que garantiza el equilibrio y la estabilidad de las instituciones?
De lo contrario, tendré que revisar el significado del término Mesías o preguntar ¿Es Leonel Fernández más líder democrático que el exembajador Juan Bolívar Díaz, independiente?