Ha sido el proceso en el que han sido exhibidas las mejores técnicas de proselitismo, lo cual ha quedado de manifiesto en novedosos spots publicitarios con creaciones muy peculiares, y la buena organización de la mayoría de los actos de masas que han sido realizados. Las marchas, caravanas y otros actos políticos se han desarrollado en ambiente festivo, dejando la impresión de que no se ha estado librando una batalla sino mas bien disfrutando un período de ferias.
Los candidatos presidenciales han estado en diferentes tribunas exponiendo repetidamente sus planes de gobierno, algo que no era muy común en anteriores campañas electorales, las cuales estuvieron basadas en simples movilizaciones de masas.
Ha sido notorio el respeto mutuo que ha imperado entre ellos y el cuidado que han tenido para no hacerse acusaciones alegres y destempladas.
En esta oportunidad han sido mínimos los cuestionamientos a la Junta Central Electoral, la cual se muestra segura del trabajo por ella realizado.
Los partidos, a su vez, están confiados en el triunfo de sus respectivos candidatos y satisfechos por los resultados del proselitismo que han llevado a cabo.
Son éstos motivos indiscutibles, repetimos, para que estemos orgullosos y satisfechos.
Esperemos pues que la jornada concluya con el mismo éxito y elevado civismo en que hasta el momento se ha desarrollado.