En unas elecciones, el pueblo recibe toda la facultad para decidir quién es el ciudadano que deber asumir la responsabilidad de dirigir los destinos del Estado.
Abstenerse de participar en esta jornada no es la mejor decisión.
Los partidos, los simpatizantes y los líderes políticos deben ir cediendo espacio para que se vaya creando el ambiente de confianza, de estimulo y de gozo ante esta oportunidad soberana que tiene el pueblo.
Se le hace un flaco servicio al país y al desarrollo de este proceso, empezar a introducir elementos perturbadores y declaraciones que incitan a las dudas, al pesimismo y a la paranoia.
El desasosiego generado por la incertidumbre de algunos políticos no debe imponerse a la prudencia. En lugar de pensar en el 16 de mayo como una fecha apocalíptica, los dominicanos debemos ver este tiempo con optimismo y con la esperanza de un reinicio en el discurrir histórico de nuestra nación.
Ya los partidos y los candidatos han expuesto sus propuestas, sólo resta que el pueblo ahora decida por el que mejor entienda pueda dirigir los destinos del Estado dominicano.
Imploramos porque la Junta Central Electoral cumpla fielmente con la gran responsabilidad que se deposita en ella en este extraordinario momento.
Esperamos que en esta ocasión, no se repita la indiferencia de más de un veinte por ciento de dominicanos que en las últimas elecciones han decidido quedarse en sus casas sin darle importancia a esta ocasión tan importante.
(Reproducido de HOY)