Sat, 10 May 2008 07:34:00 Orlando dice....
Por ORLANDO GIL*
 La práctica de repartir fundas con alimentos se inició en las administraciones de JoaquÃn Balaguer, que de ese modo explotaba polÃticamente la pobreza de la población. |
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LA FUNDITA.- Aunque suene raro, la verdad sea dicha. El clientelismo polÃtico que hoy se aborrece desde atalayas éticas, y que se considera denigra al ser humano, no tomó carta de ciudadanÃa en la polÃtica dominicana impulsado por los sectores que desde el gobierno lo promovÃan, sino por sus oponentes, que sintiéndose vÃctimas idearon una contra equivocada. La práctica de repartir fundas con alimentos se inició en las administraciones de Joaquín Balaguer, que de ese modo explotaba políticamente la pobreza de la población. El PRD quiso cubrirse de sus efectos, ya que esa política estaba destinada a minar su base social, que eran las masas irredentas a que iba dirigida esa asistencia interesada. Entonces olvidó su consigna de los primeros tiempos de “vergüenza contra dinero”, y permitió una que podría considerarse fullería política, y que se resumía en un coro que tuvo amplio uso: “cogemos la fundita y no somos reformistas”. La lealtad política estaba asegurada, aun cuando el hambre fuera saciada por el adversario. No había temor de que los beneficiarios fueran conquistados, pues Juan Bosch (cuando era del PRD) había dicho más o menos que “un corazòn honrado nunca traiciona a su amo”. Esa liviandad moral, producto de la coyuntura, tal vez sean las aguas que produjeron estos lodos…
INALTERABLE.- El período de los doce años de la primera etapa de los gobiernos de Joaquín Balaguer se caracterizó por una política económica llamada de varilla y cemento, el desconocimiento de los derechos humanos y las libertades públicas y ese asistencialismo de las funditas. Aun cuando se le criticaron duramente esas tres líneas fundamentales de su ejercicio, nunca las cambió, en especial la última, pues en administraciones posteriores cedió en el manejo de la economía y en el respeto a la persona humana. Los repartos fueron un elemento importante en su éxito político, pues no sólo los mantuvo durante sus diferentes mandatos, sino que creó escuela, y sus sucesores en el poder lo imitaron, por no decir que lo emularon. Si se comparara una entrega de alimentos de ahora con una de las que hacía Balaguer, se vería que la diferencia es grande, aun cuando los destinatarios sean los mismos segmentos de la población y por igual la finalidad de los repartos. Tal vez no pueda decirse que Balaguer ganó la partida, pero sí que sus adversarios no han encontrado (al paso del tiempo) formas nuevas de practicar la generosidad desde el poder. La acusación era de que se aprovechaba de la miseria de la gente, pero parece que además de las precarias condiciones de vida, estaba la naturaleza humana. La primera no ha desaparecido, y la segunda se mantiene inalterable, dejándose llevar por lo inmediato y práctico…
LA UTILIDAD.- La actual campaña electoral, y por igual la presente administración, demuestran lo útil de esa fórmula, pues los principales candidatos – en más o en menos – han recurrido a los repartos. Ahora los cañones se dirigen contra el candidato oficial, porque se supone que anda dilapidando los recursos del Estado, pero se olvida que el primero fue Amable Aristy Castro, y que esa práctica de lanzar alimento y dinero desde su vehículo en marcha despertó el interés de los moradores de los barrios y le ganó la curiosidad de la prensa nacional e internacional. Las críticas no lo pararon, como no pararon a Balaguer, ni ahora a Leonel Fernández. Advertí hace tiempo que Aristy Castro iba a encarecer los recorridos por los sectores depauperados, pues si daba cien y doscientos pesos, quienes fueran después de él, tendrían que duplicar ese dinero. Las reseñas de prensa refieren que los sobres que entregan los acompañantes del presidente Fernández, contienen quinientos pesos, y que a quienes alcanza esa dicha se van contentos. Los opositores critican esos repartos, y apuestan a que eso no significará nada, pues quienes se aprovechan no votarán por la reelección, olvidando el equivoco del pasado, en tiempos de Balaguer, en que se pensaba lo mismo, y por los resultados quienes cogìan las funditas terminaron siendo reformistas…
*EL AUTOR es periodista.
(Reproducido del Listín)
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