En cada país los partidos tienen diferentes mañas o tácticas para atraer seguidores a sus filas, pero a veces se da el caso de que sus fans se cansan y por una razón u otra deciden cambiarse para el equipo contrario. Esto en países subdesarrollados se ve como una de las traiciones mas infames que comete la persona; es aplaudido por unos y criticado por otros.
En la potencia más grande del mundo, los Estados Unidos, cuando has sido de un partido toda tu vida y decides cambiar de horizonte eso pasa hasta desapercibido. Cuando un artista o personaje decide apadrinar determinado equipo inyectándole de paso miles de millones de dólares para su campaña, esto se ve como un acto que todo aquel, hasta el que no tiene dinero, quisiera imitar. El personaje obtiene reconocimiento y no es apedreado con miles de insultos.
Oh, pero trasladémonos a nuestra Quisqueya La Bella, donde la política cada cuatro años se convierte en el bochinche más grande, muchas veces haciendo hasta que el mismo Altísimo se pregunte por qué el dominicano es tan rebucero. Varias figuras públicas han decidido en esta campaña, por su libre albedrío, apoyar al equipo contrario. Esto ha sido visto como la traición mas grande que la del mismo Judas, y cada uno de nosotros opinamos sin saber el fondo del asunto, esperando con dos piedras en las manos al que cometió tal atropello.
Uno por su mejoría hasta su casa dejaría!!. Eso el dominicano lo sabe desde que nace, y aplica a diario esta frase. Dejemos, pues, que cada cual se exprese y elija a quien le parezca, ya que a la corta o a la larga elegir lo que más conviene está en cada uno de nosotros, aunque dejemos de pertenecer al equipo que tanto tiempo estuvimos apoyando.