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El paisaje en la región Sur de Haità está herido por el deslizamiento de miles de toneladas de lodo y piedras |
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Las fotos tomadas de la ciudad de Gonaives y otras comunidades del Sur de Haità muestran un panorama desolador, después de la riada inmisericorde por el paso de los huracanes Gustav, Hanna y Ike. Hacerse presente en esa realidad es el mayor desafío al sentido de humanidad. La situación catastrófica urbana y rural nos impulsa a buscar de donde sea y como sea la Solidaridad que se da, la que no se exige, ni se compra, ni mendiga. Hoy tenemos que ser solidarios con Haití, como lo hemos sido con otros pueblos y ellos, a su vez con nosotros. Hoy existe la misma demanda. La espera para mañana será muy tarde. La solidaridad coordinada con los departamentos de Gonaives y Jakmel, de Haití, es una exigencia para la vida en el Caribe.
Este 28 de septiembre, en horas de la mañana, partimos de Dajabón hacia Gonaives llevando cinco toneladas de alimento de semolina, que producen los Monjes de Jarabacoa y, además varias palas y carretillas para mover el lodo y otros desechos arrastrados por las inundaciones que provocó el fenómeno atmosférico.
Los preparativos del viaje fueron fáciles: cartas a las autoridades dominicanas y haitianas para facilitar el cruce de la frontera y presentar ante las aduanas el listado de los productos alimenticios y útiles que serían distribuidos los primeros, y empleados los segundos en las comunidades haitianas afectadas por los huracanes Gustav, Hanna y Ike.
Ya en Wanament emprendimos el camino a Gonaives, un trayecto que ordinariamente puede hacerse en tres horas y esta nos tomó 10 horas de viaje para llegar en el camión con los 118 quintales de semolina porque el estado de la carretera, porque así tiene el nombre (todavía), no se podía avanzar a más de 10 y 20 kilómetros por hora.
En el trayecto encontramos a 3 camiones de carga y pasajeros varados con los cuales eran reparados para luego continuar el viaje.
El paisaje en la región Sur de Haití está herido por el deslizamiento de miles de toneladas de lodo y piedra producto de la gran cantidad de lluvias que engordaron los ríos los cuales, enfurecidos por la carga, violadora de su cauce arremetieron contra los árboles, sembrados, asfaltado, vehículos, casas y personas indefensas y arrasaron todo lo que sobresalía del suelo.
La emergencia de alimentación para el pueblo haitiano nos lleva hasta elk cuartel de la MINUSTAH, cuyos miembros inicialmente se ofrecieron para llevar en helicóptero las cinco toneladas de alimentos, pero al final nos informan que sus funciones se limitan a mantener la SEGURIDAD DEL PUEBLO HAITIANO, Y EL USO DE LOS HELICOPTEROS ES PARA LA EMERGENCIAS EXTRAORDINARIAS lo que nos hace preguntarnos ¿y esta acción para qué es..?.
Al llegar a Gonaives, no encontramos inundaciones pues las aguas ya habían desembocado en su destino habitual, el mar, pero quedaba la inundación de lodo, piedras y ramas arrancados por la furia de viento y el agua.
Aún queda el lodo como una masa que inunda las calles marginales de la ciudad por las cuales es imposible transitar.
Es un fango que semeja una torta, seco en la superficie y flojo por dentro que cuando uno lo pisa, a pie o en un vehículo, lo hunde, como le sucedió al camión que transportaba la semolina.
Nos sorprendió que, al solicitar información a algunas instituciones de Gonaives sobre las acciones de ayuda para los damnificados nadie sabía. ¿Qué plan tiene el Gobierno? Qué plan tiene la MINUSTAH? ¿Qué plan tienen las Iglesias? ¿Qué plan tiene la Sociedad Civil?
Cada uno de estos sujetos sociales anda por su lado. Gracias a Dios que nuestra presencia sirvió de incentivo para que se creara un Comité de Solidaridad RD-Haití, está integrado por Sor Margaret, Sor Anna, Sor Aparecida, el padre Ephner y el Padre Gerard, quienes tienen como medio de comunicación los teléfonos 509-38-36-29-97 y 509-36-28-14.12, para la recepción de donaciones de alimentos, medicinas y otros artículos necesarios ante estos desastres naturales.
Tres religiosas extranjeras, y haitianas por opción, y dos sacerdotes haitianos entregados a renovar la ciudad de Gonaives junto a su pueblo herido. En Wanament está Solidarité Fwontalyé y, en Dajabón, Solidaridad Fronteriza ambas pertenecientes al SJRM.
Supimos que el Ministerio de la Economía y de Finanzas de Haití ha organizado desde Puerto Príncipe el proceso de solidaridad con los departamentos de Gonaives y Jacmel. De inmediato han adoptado medidas generales como la suspensión provisional por tres meses de algunos requisitos burocráticos.
No obstante las Aduanas exigen un listado de productos para emitir la autorización de exención de impuestos. El Ministerio de Asuntos Extranjeros de Haití ha informado el número de una cuenta, la N° 36047871 y el Code Swift CTTIUS33, que pueden utilizarse para el envío de dinero a los damnificados.
Las necesidades más perentorias de la población para enfrentar los brotes epidémicos es de alimentos, agua potable, medicamentos, detergentes, zapatos de goma.
Por eso hoy la verdadera seguridad de Haití depende de la llegada de ayuda en comida, medicinas, la limpieza de las calles, construcción de viviendas fuera de las áreas de peligro y la reconstrucción de las carreteras que unen a estos departamentos.
EL AUTOR es productor del programa "Encuentro del País", que se difunde por el canal 25.
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