El sacerdote de Anse a Veaux, David Fontaine, dijo que aunque el pueblo no fue directamente afectado por el terremoto, el flujo de gente que huyó de la devastada capital, Puerto Príncipe, ha hecho que se necesite ayuda con alimentos.
"Ellos necesitan ayuda alimentaria", dice, "Anse a Veaux, un pueblo pobre cuando le va bien, tiene más bocas que alimentar".
La amenaza de los huracanes
El jueves, el jefe de ayuda humanitaria de la ONU, John Holmes, dijo que las naciones donantes han sido lentas en entregar la esperada asistencia a Haití.
"Tenemos un 49% de lo que necesitamos para todo el año y estamos pidiendo a los donantes que entreguen más recursos para el programa de ayuda", señaló Holmes.
Los campamentos de quienes sobrevivieron el terremoto serían los peor afectados por un huracán. Funcionarios de la ONU han señalado que reiterarán la necesidad urgente de más dinero en la conferencia de países donantes sobre Haití en Nueva York, que se realizará este mes.
Además, una amenaza está latente desde hace varios días: la temporada de huracanes.
Expertos meteorólogos del Caribe crearon un equipo especial para proveer a Haití con pronósticos de tormentas en medio del temor de que la temporada de huracanes y de lluvias de 2010 dañe aún más la frágil infraestructura haitiana y a la gente que aún sigue viviendo en campamentos de damnificados.
El equipo funcionará con ayuda de expertos basados en Martinica y de servicios de radar suministrados por Cuba y Jamaica.
El anuncio se hizo al término de una conferencia de cinco días en Bermuda. Los expertos esperan tener listo el servicio en abril, mes en que comienza la temporada de lluvias.