PUERTO PRINCIPE.- A casi siete meses del terremoto que sacudió la capital haitiana y otras ciudades, las huellas del fenómeno no sólo son observadas en las ruinas de de los edificios, sino en las condiciones que viven sus habitantes.
Miles de personas caminan por las deterioradas calles haitianas llevando consigo una huella irreparable, la amputación.
Niños, jóvenes y adultos perdieron extremidades en el destructivo terremoto de la tarde del 12 de enero.
Unos no tienen brazo ni pierna y otros hasta las dos extremidades.
Empero, a pesar de su situación, están resignados, porque tienen la vida y no están como muchos de sus compatriotas bajo la tierra.
Los haitianos sufrieron y sufren por el terremoto