NAPOLES, Italia.- Las fotos publicadas por la prensa italiana de los cuerpos sin vida de las dos adolescentes en una playa de Nápoles y la visible indiferencia mostrada por los turistas provocaron la indignación de la opinión pública.
La imagen es un claro reflejo de la relación conflictiva que vive Italia con la inmigración. Al parecer, las dos muchachas, de nombre Violeta y Cristina y con edades comprendidas entre los 11 y 15 años, decidieron bañarse después de haber pedido limosna durante la mañana del viernes. Una ola las arrastró mar adentro. Ninguna de ellas sabía nadar.
Los cadáveres de las dos jóvenes permanecieron en la playa durante horas ante la indiferencia de los turistas, que seguían bañándose, tomando el sol e incluso comiendo a pocos metros de los cuerpos.
Las dos niñas que murieron nadaban junto con otras dos niñas gitanas, las cuales fueron rescatadas de las fuertes olas por unos salvavidas que respondieron ante los gritos, pero que no pudieron llegar a socorrer a tiempo a todo el grupo.
Dichas imágenes en la playa napolitana de Torregaveta, generaron gran conmoción en el país europeo y una fuerte crítica de la opinión pública.
"No se puede hacer caso omiso de tragedias como estas. No se puede seguir bañándose bajo el sol. La indiferencia que hemos visto es casi más grave que el suceso mismo. Más terrible que ver nuestra ciudad, Napoles, sumergida por los desechos", ha dicho el arzobispo de Nápoles, el cardenal Crescenzio Sepe, al diario La Repubblica.
Este incidente ocurre mientras sigue habiendo dificultades en Italia con la comunidad gitana y se implementan nuevas medidas en contra de los inmigrantes ilegales. En las últimas semanas oficiales del gobierno han culpado a la población gitana del incremento en el crimen.