Según los resultados del análisis de 16 pruebas clínicas realizadas entre más de tres mil enfermos, un total de 164 de los que recibieron hemoglobina artificial murieron, contra 123 de los que fueron tratados con la natural.
La investigación concluyó que la sangre artificial causó un aumento de la mortalidad del 30 por ciento, con 59 ataques cardíacos fatales en comparación con los 16 del otro grupo.
El autor principal de los estudios, Charles Natanson, de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, dijo que los resultados obtenidos ponen en duda los beneficios de la hemoglobina artificial.
El experto señaló que la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) pudo evitar la mayor parte de esas muertes con la suspensión de los ensayos ocho años atrás, mediante la realización de un estudio sobre el aumento de la mortalidad.
Sin embargo, las conclusiones de los ensayos clínicos ofrecidos por los laboratorios farmacéuticos de la FDA no son difundidos por esa entidad gubernamental hasta que el producto no reciba el permiso de comercialización.