El doctor Rafael Pichardo pone a circular en los próximos días su obra “Mis vivencias con los carbohidratos: dietas para el síndrome metabólico”, el cual es su primera incursión en el mundo editorial.
Con 38 años de ejercicio en cardiología –especialidad dentro de la cual ha descollado como investigador- Pichardo persigue en este trabajo, en primer término, educar a un sector de la población que tiene problemas metabólicos, principalmente obesidad visceral, pre diabetes y trastornos de grasas al mismo tiempo, con el propósito de que pueda encarar adecuadamente la prevención de los ataques cardiovasculares que van ligados a este tipo de trastorno.
Instruye en cómo ubicar estas perturbaciones y cómo ayudarse, aún con información médica mínima, para identificarlas desde edades tempranas y en consecuencia, en poder adoptar los correctivos dietéticos correspondientes. Además proporciona consejos prácticos en la confección de comidas y recetas simples que sirvan para optimizar los cambios en el estilo de vida y en el comer, con el objetivo principal de bajar de peso significativamente.
Pichardo ha sido profesor de farmacología clínica por 24 años en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, director médico del Instituto Dominicano de Cardiología –donde actualmente es jefe del departamento de Enseñanza e Investigación-, presidente de la Sociedad Dominicana de Cardiología y presidente de la Sociedad Centroamericana y del Caribe de Cardiología. Ha participado en más de 70 trabajos de investigación científicos presentados en eventos médicos, el principal de los cuales fue el denominado Efricard, que en 1988 estableció los principales factores de riesgo para enfermedad cardiovascular en República Dominicana.
Entre las particularidades del libro que pondrá en circulación el jueves 8 de este mes en Librería Cuesta, Pichardo cita “el enfatizar las ventajas de las dietas con un bajo contenido de carbohidratos y azúcares, un mayor consumo de insumos preparados con proteínas de soya como sustitutos principalmente de los carbohidratos simples. Al mismo tiempo sugiere un mayor consumo de proteínas bajas en grasas saturadas o sea carnes magras, pescados, quesos blancos, gran cantidad de vegetales y frutas moderadamente”.
Otra particularidad es, destacó, “la selectividad en el tipo de problemas que enfoca, lo cual se refiere al síndrome metabólico, anomalía muy expandida en el mundo occidental que favorece la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. La otra particularidad importante es que ubica a este paciente con un criterio de enfermedad para toda la vida, por tanto el tratamiento debe mantenerse siempre y el paciente debe entender que la pirámide nutricional habitual debe ser adecuada a esta situación”.
ENTREVISTA
Pichardo, nacido en San José de las Matas y quien vino a Santo Domingo en 1956, sostuvo una amplia conversación con almomento.net en la que ofreció pormenores de su libro “Mis experiencias con los carbohidratos: dietas para el síndrome metabólico”.
Las preguntas y respuestas son las siguientes:
Por qué se involucra un cardiólogo en asuntos de dieta?
“Según los lineamientos de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Asociation), la primera opción en la prevención de la enfermedad cardiovascular, es una dieta adecuada. En los anos 80, esta dieta particularizaba la restricción de las grasas saturadas y el colesterol contenido en esas grasas o estimulado a producirse en el organismo pero al aumentar la obesidad e introducirse el nuevo síndrome metabólico, el problema no era solamente de colesterol y grasas saturadas y entonces las sociedades de cardiología han cambiado su manera de pensar, arrastrando a todos los cardiólogos con una nueva visión, la cual debe estar mancomunada con la de nutricionistas y endocrinólogos.
La asociación entre dieta y ejercicio como método preventivo es lo que se llama "cambios en el estilo de vida" y el cardiólogo usualmente es el medico que tiene un enfoque integral del problemas, dado que puede manejar las tablas y algoritmos que se han establecido justamente por la Asociación del Corazón (AHA arriba mencionada). Además un 80-90 % de todas las investigaciones e informaciones científicas que se realizan en torno a este problema proviene del área cardiológica, ya que tenemos que explicar que nos estamos refiriendo a dietas para prevenir la enfermedad cardiovascular en primer plano. El tratamiento de la obesidad pura es desde luego un tema para nutricionistas y endocrinólogos”.
Qué experiencias –personales o como médico- ha tenido en estos temas ?
“En primer lugar he tenido tendencia a la obesidad desde que mi etapa de adolescente y ya a los 50 anos desarrolle justamente síndrome metabólico que terminó en diabetes y sobrepeso importante. Posteriormente, luego de mi formación profesional como medico especialista en cardiología, estudie en la principal escuela de lípidos (grasas) en Montreal, Canadá y así me desarrollé justamente como especialista en este tipo de problema médico.
Al principio de los años 2000, comencé a palpar las dificultades cada vez mayores de mantener mi peso adecuado y el control de mi diabetes exigía sacrificios enormes en el comer diariamente a la costumbre del dominicano. Esto me llevó a incursionar en las dietas satanizadas pero efectivas de Atkins y comencé mi propia experiencia personal y luego realicé estudios controlados en decenas de pacientes para saber hasta donde funcionaba y que inconvenientes había con estas dietas.
Además, debo expresar que encabecé como investigador principal, uno de los estudios más grandes hechos en Latinoamérica, sobre los factores de riesgo (EFRICARD), que me sumergieron de lleno en la urgencia de ayudar a paliar, en lo sugería ser el principal y más impactante problema: el sobrepeso y la obesidad a pesar de nuestra pobreza”.
Cree usted que el dominicano necesita ilustración sobre dietas balanceadas. Cómo enjuicia la cultura del dominicano en materia de buena alimentación?.
“Desde luego que sí. Comemos una gran cantidad de carbohidratos en las mismas comidas, no comemos suficientes vegetales, no comemos suficientes mariscos y pescados (aun siendo una isla) y somos grandes comedores de dulces. La típica bandera dominicana no es un ejemplo adecuado de dieta balanceada, aunque se puede balancear si se reajustan los insumos.
En los últimos tiempos, hay cierto grado de preocupación en las clases altas, en una alimentación adecuada pero la vida de placeres, bebidas, etc., no induce a una buena práctica.
De otra parte el pobre no tiene porque preocuparse sino de comer lo que sea pero la clase media come usualmente mal y no tiene la costumbre de educarse en este tema.
Podría mencionarse que las madres dominicanas, sobre todo, las de clase media y alta, suelen ser permisivos con la merienda a los niños y con lo que ellos consumen en la casa, para no tener problemas ni “lucha”, además el referente de salud debe ser un niño gordo”.
Qué problemas de salud asociados a su forma de alimentarse, presenta el dominicano?
“En primer término, justamente la obesidad (también por la vida sedentaria). En nuestro país el % de obesidad y sobre peso es mayor del 30 %, siendo un país pobre y “mal comido”. En el estudio EFRICARD que encabezamos en el 1998-2000, estos fueron los resultados en una muestra de todos los estratos sociales, de más de 6,000 pacientes.
El aumento de la diabetes, cuya prevalencia ronda el 8 % (4 % en los E.U.A.) también es el resultado de nuestros hábitos alimenticios.
Actualmente a esto se ha agregado, la “subcultura” que se desliza por las malas influencias de la vida norteamericana con todos sus vicios en el comer: comida rápidas, comidas chatarras, papitas, platanitos, combos, hamburguesas,etc.
El uso del exceso de sal se puede agregar a estos malos hábitos, lo que induce a mayor hipertensión”
Cuáles son las mayores urgencias de la medicina dominicana en relación con esos problemas ?
1) reducir la frecuencia del sobrepeso
2) reducir la frecuencia de la presión arterial aumentada (medicamentos para todos)
3) reducir la frecuencia de la diabetes
4) asegurar cobertura médica para que todos los dominicanos tenga acceso a una buena medicina preventiva
5) establecer de parte del estado, nuestras estadísticas de mortalidad y de enfermedades cardiovasculares (¡no las tenemos!), con estudios epidemiológicos adecuados. Esta enfermedad CV es la principal causa de muerte en el país, como si fuésemos un país desarrollado sin los recursos de aquellos.