Investigadores del Hospital londinese Great Ormond Street verificaron que la dieta cetogénica- con un alto contenido de grasas y pobre en carbohidratos y proteína- redujo en dos terceras partes las crisis convulsivas.
Eso no ocurrió entre aquellos que no ingirieron comidas hipercalóricas.
La muestra utilizada en el estudio fue de 146 muchachos de entre dos a 16 años, sin respuesta positiva a los dos medicamentos tradicionales utilizados para combatir la epilepsia.
Según los científicos, en cinco de los jóvenes los ataques disminuyeron en un 90 por ciento después de ingerir las comidas grasas.
Pese a la mejoría, los pacientes experimentaron reacciones indeseadas como vómitos, constipación, hambre y falta de energía.
Desde los años 20 del siglo pasado, los científicos aplicaron la dieta cetogénica para ayudar a controlar los ataques de epilepsia, pero ese método quedó en desuso con posterioridad porque exige mucho rigor.
Las crisis epilépticas ocurren por descargas bruscas de impulsos eléctricos en el cerebro.
Los investigadores piensan que la cetona que se produce del metabolismo de las grasas coadvuya a prevenir esos ataques.