Santo Domingo. Rep. Dom. - 19 de Septiembre 2014
Nueva York
29 Enero 2012
Una criolla "cazadora de vestidos"


NUEVA YORK.- Katherine Hiraldo acaricia el satén de un largo vestido de color púrpura. Luego acomoda el moño de otro en un delicado tono marfil. "Me recuerda a mi propia prom", dice, "lo entusiasmada que estaba con aquel baile pero también lo estresada después del dineral que gastaron mis padres en el vestido azul marino que usé. Afortunadamente", agrega sin sacar la vista de la caja de vestidos que tiene en frente, "muchas chicas no tendrán que pasar por eso".

Katherine, 29, es la responsable de que desde 2009 cientos de muchachitas puedan ir a su baile de graduación luciendo espléndidas sin necesidad de gastar un centavo. La joven de padres dominicanos y risa fácil y contagiosa tuvo la idea hace un tiempo cuando su prima estaba por terminar la escuela secundaria y se preparaba para el ansiado festejo. "No tengo qué ponerme, me dijo y entonces pensé en los vestidos que yo tenía, incluido el de mi prom y otros que había usado en bodas pero solamente una vez. Estaban impecables, guardados en el closet". Cuando Katherine conversó con algunas de sus amigas, encontró que todas tenían algo para ofrecer: "Varios pares de zapatos, o bolsas elegantes que ya no usaban o aretes y collares".

Así comenzó Prom Dress Give Away, un proyecto que durante los meses de febrero, marzo y abril mantiene a Katherine sumamente ocupada. "Comienzo ahora, bastante antes del prom season para que todo salga bien y organizado el día del evento cuando las chicas se prueban y eligen sus atuendos". Dicho evento que, generalmente, es a mediados o fines de abril, en una fecha muy cercana a la propia fiesta de graduación, es la culminación de una ardua labor. "Tengo que recolectar los vestidos, entrevistar voluntarias y conseguir donaciones de maquillaje y otros auspiciantes. Es mucho pero las caras radiantes de las chicas cuando consiguen el vestido que siempre soñaron hacen que el esfuerzo valga la pena".

Cada año la joven pone empeño en mejorar su iniciativa y prueba de que lo ha logrado es que fue contactada por Operation Prom, una agrupación que dona vestidos a nivel nacional, para sumarse al equipo de Nueva York. "Ellos me encontraron en Facebook y en Twitter que son las dos vías que uso para difundir lo que hago y conseguir los vestidos y nos ha dado más visibilidad y estructura", comenta.

Para Katherine el trabajo voluntario y el ayudar a su comunidad son cosas bien conocidas. En 1995, su madre, Altagracia, fundó Dominican Sunday, una organización sin fines de lucro ubicada en la calle 107 entre Amsterdam y Columbus y desde pequeñita ella siempre estaba allí escuchando a su mamá y otras dominicanas hablar de las necesidades del barrio y cómo solucionarlas. El ático del lugar, repleto de vestidos y coquetamente decorado para hacer que luzca como una boutique -con las cañerías forradas de vistosos géneros y silloncitos de estilo francés- es donde Katherine recibe a las donantes que traen los vestidos. "A veces también vienen jovencitas a probarse pero como es pequeñito prefiero que todas asistan al gran evento de donación".

El prom dress give away también tiene sabor a familia ya que los tres que hasta ahora ha realizado fueron en la escuela de karate de su padre. "No es que no pueda cortar el cordón", dice sonriente "pero el espacio es bien amplio y las paredes son de espejos entonces funciona perfecto". El día señalado, en el lugar no quedan ni rastros de las artes marciales. "Con las voluntarias nos damos maña para que todo se vea bonito y hacemos que las chicas tengan la sensación de que están en una tienda eligiendo algo especial para ponerse en prom. Es usado, sí, pero igual es perfecto y único".

Horas antes de abrir las puertas, las jóvenes graduadas de high school forman una larga fila, a veces ocupando más de un bloque. Adentro, Katherine y las voluntarias les preguntan su talla y las conducen hasta el perchero apropiado. "Las asesoramos sobre modelos y colores que les quedan mejor pero al final ellas hablan entre sí, aunque no se conozcan. Es lindo ver cómo se preguntan, se aconsejan y se suben los cierres".

Los novios no están permitidos y algunas van acompañadas por sus madres. No es raro ver ojos llorosos cuando la hija da con el vestido apropiado. "Es emocionante y para muchas mamás es un verdadero alivio no tener que gastar con la mala situación de la economía". Además de conseguir qué ponerse, las chicas aprenden cómo maquillarse y peinarse dado que Katherine se desvive por sumar a maquilladoras y estilistas a la partida.

Una muchedumbre de mujeres, risas, lágrimas y flashes —todas son fotografiadas con el look que lucirán en la prom—, son los ingredientes que dejan a Katherine, la última en irse del lugar, extenuada. "Lo hago con muchísimo gusto pero eso sí, el día siguiente yo no hago planes".Fuente: EL DIARIO LA PRENSAjt/am
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