El más dañado fue el condado de Passaic donde el río Riverside se desbordó el lunes y provocó la evacuación de cientos de personas que fueron trasladadas en botes hasta los centros para damnificados. La policía, efectivos de la Guardia Nacional y el alcalde de la ciudad, José Arroyo, trabajaban en operativos de emergencia.
Las escenas, son típicas de aldeas, zonas rurales y barrios marginados de países subdesarrollados en tiempos de desastre. Veinte mil hogares del condado Weschester en Nueva York están sin electricidad, en tanto el alcalde Michael Bloomberg describió el fenómeno como la peor tormenta que ha visto en la memoria reciente.
Ráfagas huracanadas y vientos de más de 60 millas por hora (unos 80 kilómetros) azotaban el área metropolitana y los robustos troncos de árboles centenarios que fueron derribados por el brutal empuje de las aguas y el viento mataron a las seis víctimas y dejó a oscuras a más de medio millón de residentes.
64 mil 500 casas en Wechester, 14 mil en Staten Island, tres mil 500 en El Bronx, dos mil 900 en Queens y mil 170 en Brooklyn, quedaron sin luz desde el sábado último.
Esta es la tormenta más poderosa desde 1985, dijeron los expertos. Cientos de trabajadores fueron enviados a los caminos de los árboles caídos y el Departamento de Parques dispuso de sus equipos forestales para cortar y reciclar los troncos. Con Ed, la empresa más grande de electricidad y gas del estado, pidió de emergencia refuerzos de sus brigadas en Massachusetts, Pensilvania, Ohio y Georgia, donde también sirve a millones de residentes. Se esperaba que ese refuerzo llegara mañana a Nueva York.
Se reportó también que en Long Island, la zona costera neoyorquina, 241 mil personas quedaron sin electricidad. En el condado Bergen, de New Jersey, se sufrió el mayor corte masivo de energía y los usuarios tendrán que esperar hasta el miércoles o el jueves para que restablezca el servicio.
La aerolínea Jet Blue, suspendió el lunes 53 vuelos desde Boston; el domingo paró 148 aviones y el sábado 232. Los senadores federales de Nueva York Charles Schumer y Kirsten Gillibrand, pidieron al presidente Obama declarar a Nueva York zona de desastre y enviar ayuda desde Washington.
El sistema de emergencia 911 en el condado Nassau se sobrecargó por el cúmulo de llamadas, lo que ha obligado a una revisión de sus líneas. La situación obligó al personal a transferir llamadas a Albany, la capital del estado. Ese sistema que normalmente recibe unas 2,200 llamadas diarias, fue bombardeado con más de 10 mil pedidos de auxilio durante la tormenta.
vb