NUEVA YORK.- Rafael Masso, un puertorriqueño nacido en Caguas, estafó a inmigrantes dominicanos del Alto Manhattan haciéndose pasara como “sargento” de la Policía de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés). Cobró a estos últimos miles de dólares ofreciéndoles ayudarlos a legalizar su estatus migratorio.
La Fiscalía de Manhattan dijo en un comunicado que al menos tres de los casos han sido debidamente documentados en la corte, donde este miércoles Masso fue acusado de hurto mayor en tercer grado, personificación criminal en primer grado, táctica para defraudar en primer grado y ejercer la abogacía sin licencia.
Masso, según el expediente, cometió las estafas entre septiembre y diciembre del 2008. La oficina del fiscal de distrito, Cyrus R. Vance Junior, dijo que la mitad de las denuncias que llegan al Programa de Asuntos del Inmigrante de ese despacho incluyen a individuos que se hacen pasar fraudulentamente por “abogados” o que proveen consejos “legales” sin contar con la debida autorización para ello.
“Estos acusados crean esquemas que defraudan a las víctimas que confían en ellos”, agregó el fiscal Vance, advirtiendo que su oficina continuará persiguiendo y sometiendo a las cortes a los responsables de esas maniobras.
Masso montó una “oficina” en su apartamento en el Alto Manhattan y se identificaba ante sus clientes como un “sargento” de la ICE, portando un revólver, esposas y una falsa placa que aparentaba o era una copia del escudo federal de la policía migratoria y de aduanas.
Usando su computadora personal, simulaba buscar los expedientes de las víctimas estafadas en el sistema de inmigración y hacía que llenaran o firmaran lo que en apariencia eran formularios oficiales de la agencia federal. Creyendo en él, uno de los dominicanos estafados, le pagó $11 mil dólares, el segundo le dio $10 mil y el tercero $3.500 como adelanto por el “servicio”.
Les aseguraba que recibirían las tarjetas de residencia (Green Card) en un corto período de tiempo. Los estafados hasta recibían a Masso en sus casas y lo invitaban a cenar con sus familias para agradecerle lo que estaba haciendo por ellos.
En octubre del 2008, el acusado se fue de Nueva York a Miami y les dijo a las víctimas que su supervisor lo habían enviado a La Florida por razones de trabajo. Nunca trabajó en el 26 de Federal Plaza donde están las oficinas de la USCIS, en la USCIS ni en ninguna otra agencia federal relacionada con asuntos migratorios.